La responsabilidad de Google por sus sugerencias de búsqueda

Por: Miguel Morachimo Rodríguez*

El mes pasado un tribunal francés declaró a Google responsable del delito de difamación en agravio de una persona cuyo nombre se vinculaba a términos como “violador” o “encarcelado” a través de sus sugerencias de búsqueda. No es la primera vez que alguien lleva a los tribunales su descontento con los términos de búsqueda sugeridos por Google y los fallos hasta ahora conocidos le son desfavorables a  la empresa. ¿Están entendiendo las cortes la forma en la que funciona Google Suggest? ¿Dónde empieza y dónde termina la responsabilidad de Google como proveedor del servicio?

Google Suggest

El servicio Google Suggest permite al usuario acceder a los términos más buscados respecto de determinadas palabras claves sin necesidad de terminar de escribirlos. Esta lista de términos es elaborada automáticamente por el algoritmo de Google según los volúmenes de búsquedas para cada país. Actualmente, dicha funcionalidad también está presente en otros servicios de búsqueda como Bing y Yahoo. En anteriores ocasiones, Google había sido obligado por una corte francesa a retirar la palabra “fraude” de cualquier sugerencia de búsqueda y declarado responsable por difamación de otras dos empresas más a través de su servicio Google Suggest.

El caso del Señor X

El demandante francés, cuyo nombre permaneció en reserva, había sido previamente procesado por la violación de una menor y finalmente condenado con una pena reducida por el delito de “corrupción de menores” en el año 2008. Por ello, no resultaba extraño que, desde la página de Google en Francia, al empezar a escribir su nombre Google Suggest sugiriese las palabras “violador” o “condenado”. Al notar la situación, el sujeto intentó comunicarse con Google varias veces para que retiraran las sugerencias de su página. Sin embargo, la compañía se excusó diciendo que esos términos reflejaban los criterios de búsqueda más usados por sus usuarios y ellos no ejercían ningún filtro editorial sobre los mismos.

Ante el Tribunal de Primera Instancia de París, el Señor X consideró que la inclusión de esos términos como sugerencia constituían una difamación en sí misma, independientemente de los resultados que arrojara la búsqueda, y solicitó que se ordene su retiro. Google contestó la demanda señalando que: (i) los términos denunciados no habían sido intencionalmente colocados por Google, eran el resultado de un algoritmo agnóstico a su significado; (ii) lo único que expresaban era la frecuencia con la que sus usuarios buscaban esos términos; y, (iii) no podían ser considerados difamación porque no afirmaban ningún hecho, eran solo un conjunto de palabras que se repetían en diversos sitios web seleccionadas por los usuarios. Además, Google sostenía que la actividad de sus usuarios se hallaba dentro del marco de protección del derecho a la libertad de expresión.

Contra lo que algunos periodistas han considerado, y a diferencia de al menos uno de los casos anteriores, esta vez el Tribunal de París sí comprendió la mecánica básica de Google Instant. Reconoció que Google no era directamente responsable del contenido de las sugerencias de Google Sugest, pero creyó que era quien estaba en mejor posición de prevenir el daño (cheapest cost avoider). Así, declaró responsable a Google fue porque la compañía, al diseñar su algoritmo, debió prever que eventualmente llevaría a que algunos términos de búsqueda popularizados y posteriormente sugeridos terminen afectando el honor de otras personas. Además, el Tribunal tuvo en consideración que durante un período Google invitaba a sus usuarios a notificar ciertas sugerencias inadecuadas de Google Suggest con lo que entendía que cierto nivel de intervención humana posterior era posible.

El problema con el razonamiento del Tribunal es que ignora que resulta técnicamente imposible que Google pueda escribir un algoritmo sensible a ese tipo de supuestos porque el límite entre lo difamatorio y la libertad de expresión es imposible de ser expresado en términos de código. La responsabilidad de Google respecto de los términos de búsqueda sugeridos no parece distinta de la que puede tener Twitter o Youtube respecto del contenido potencialmente difamatorio que generan sus usuarios. Google no está en capacidad de revisar, caso por caso y previamente, cada término sugerido pero sí parece razonable exigirle otorgar para determinados casos la opción de reportar situaciones que vulneran derechos.

Bajo la misma regla, denominada notice-and-takedown, se rigen las situaciones en las que el contenido generado por los usuarios infringe derechos de autor. Sin embargo, cuando hablamos de afectaciones al honor y la buena reputación entramos en un territorio en el que este sistema resulta más difícil de implementar. Mientras que en la mayoría de los casos es relativamente sencillo acreditar la titularidad de un contenido, cuando se trata de un término de búsqueda que afecta la reputación de una empresa o persona no tenemos un estándar probatorio preciso. La situación se hace más compleja si tenemos en cuenta que, de acuerdo al volumen de usuarios, los potenciales reclamos serían constantes y tendrían que ser resueltos en poco tiempo. Si para las propias cortes resulta una tarea difícil determinar cuándo determinada afirmación deja de estar protegida por la libertad de expresión y pasa a ser difamatoria, imaginemos a los empleados de Google jugando a ser jueces cada veinte minutos.

Entonces, Google no es responsable directo de los términos de búsqueda sugeridos por su servicio ni parece muy eficiente exigirle implementar un procedimiento de notificaciones y bajadas de contenido. ¿Quedan las personas desprotegidas? En absoluto. Si los usuarios buscan con frecuencia determinados términos es porque existen páginas web que contienen esos términos. Quienes se sientan afectados podrán recurrir a las cortes para demandar el retiro del contenido difamatorio. Al desaparecer las páginas, se reducirá la frecuencia con la que las personas realizan esas búsquedas y los términos sugeridos también desaparecerán. No hay que matar al mensajero porque no nos gusta el mensaje, atendamos al remitente.

Bajo una licencia Creative Commons BY-NC-ND 2.5 Perú

* Columnista de Blawyer.org, blog sobre derecho y tecnología.

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4 Responses to La responsabilidad de Google por sus sugerencias de búsqueda

  1. Estimado Miguel,
    Muy buen artículo. Es interesante que la corte francesa se basara en el concepto o la idea en general de que Google estaba en la mejor condición para asumir los costos. Sin embargo, este es solo uno de los tantos temas asociados a costos que se pueden ver en este caso. Otro que yo consideraría es el costo de desincentivar una actividad que, aunque pueda generar algunos daños, también genera grandes beneficios a la sociedad, como es el sistema de búsqueda de Google. Si un tribunal impone una obligación de pagar daños, esta debería tener como mayor sustento y fin el desincentivar conductas que, aparentemente, se estén realizando en exceso, para que lleguen a un nivel óptimo. ¿Queremos que Google restrinja el uso de este sistema de búsqueda?
    Saludos,
    Óscar

  2. Oscar Daniel dice:

    Muy buen artículo. Creo que otro argumento a favor sería señalar que Google es una plataforma de búsquedas universal. Considerando que en el mundo para algunos no es difamatorio lo que para otros sí o que diferentes personas tienen diferentes ideas de lo que es el honor, resulta más complicado aún hacer estas restricciones.
    Saludos,

    Oscar D.

  3. Gracias a ambos por sus comentarios.

    Coincido en que una regla de responsabilidad muy estricta terminaría haciendo prohibitivos los costos de la actividad. En especial, si pensamos en que los términos de búsqueda sugeridos se actualizan constantemente y ello significaría que Google esté monitoreando millones de frases al día. Ello también podría convertirse en una barrera económica de acceso al mercado para nuevos competidores.

    El tema de la universalidad, en definitiva, es un problema. Hay un chiste sobre Internet que dice que si las empresas están obligadas a cumplir las leyes de cada país desde el cual es accesible su servicio, el mercado se convertiría en un “Greatest Hits” de malas leyes: tendríamos la libertad de expresión de China, más las leyes sobre derechos de autor de Estados Unidos (¡espera, eso ya lo tenemos!), las leyes sobre el hate speech de Alemania y las leyes sobre contenido inmoral de algún país islámico. Hoy, gracias a la tecnología de geolocalización y servidores distribuídos, las empresas están en capacidad de brindar contenidos específicos para determinadas áreas regionales o países. Eso le permite a Google ofrecer una versión especial de su buscador para China sin afectar la forma desde la cuál es accesible para el resto.

    Los términos de Google Suggest, así también, varían según la versión de la página a la cual se accede (existe una para casi todos los países). Además, en el caso francés la demanda versó sobre los términos de búsqueda para Google.fr, no para la versión internacional Google.com.

  4. Sebastián dice:

    La conclusión de este artículo me parece satisfactoria. Sin embargo, no estoy de acuerdo con “Si los usuarios buscan con frecuencia determinados términos es porque existen páginas web que contienen esos términos”. Este razonamiento no es enteramente cierto porque la web no es la única fuente de información, muchas veces las búsquedas se hacen luego de leer o escuchar las noticias en el periódico o la televisión. En este caso, era preciso al relacionar a este sujeto con términos de violación y condena, ¡simplemente porque era verdad que se relacionaban!
    Además, los usuarios generan infomarmación constantemente por el Twitter o blogs y redes sociales como Facebook, etc. Google indexa esa información también, por lo que mi idea es que las personas generan y buscan información, no solamente buscan pasivamente. Entonces, ¿es posible acusar de difamación a una masa de personas que intercambian libremente su opinión? ¿se puede denunciar a cada una? No lo creo.
    Por último creo que la sentencia es ridícula: “Así, *si* declaró responsable a Google fue porque la compañía, al diseñar su algoritmo, debió prever que eventualmente llevaría a que algunos términos de búsqueda popularizados y posteriormente sugeridos **terminen afectando el honor de otras personas** ” . (???) Google no puede prevenir esto, los resultados son el negativo de cómo está conformada la información y creo que manipularlos en la forma más mínima sería un delito aún más grave contra la libertad de expresión además de un fraude. Y, por el lado menos racional, el tipo salió con una condena de corrupción de menores, ¿tiene la moral para hablar de difamación? Por favorrrr…

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