Ingredientes que no deben faltar en el menú del próximo gobierno

Por: Marjorie Mellet, Abogada por la PUCP, M.A. en Gestión Portuaria y Transporte por la U. P. Comillas de Madrid, profesora de la Facultad de Derecho de la UP.

Entre los países del mundo, existe consenso en que es el desarrollo económico el que disminuye la pobreza. Cuanto más alto es el crecimiento económico, mayor es el impacto sobre la pobreza y el bienestar de la población. Así lo han demostrado países como Chile, Costa Rica en América Latina y varios países del Este de Asia liderados por China, donde los ingresos per cápita crecieron alrededor de 8,5 por ciento al año en promedio entre 1981 y 2000, y en el que en el mismo lapso la tasa de pobreza disminuyó de 63 por ciento a 16 por ciento.[1] Por su parte, Vietnam logró reducir la pobreza de 58 por ciento a 29 por ciento entre 1993 y 2002, periodo durante el cual creció alrededor de 6 por ciento cada año. [2]

El Perú viene creciendo a una tasa de 6.3 por ciento en promedio entre el 2004 y el 2010, y la pobreza, ha venido disminuyendo de 48,6 por ciento en el 2004 a 31,3 por ciento en el 2010. Esto significa que si el Perú sigue creciendo a una tasa parecida en los próximos 5 años (2011-2016), la pobreza se habrá reducido hasta un 23,5 por ciento aproximadamente.

Son muchos los factores que actúan como engranaje o como ingredientes para un buen menú: la Estabilidad Macroeconómica es uno de los más importantes, ofrece predictibilidad y un ambiente estable anima la inversión privada, y permite a los agentes económicos concentrarse en actividades productivas y no pierdan el tiempo en cómo afrontar riesgos. Por otro lado, desde hace mucho tiempo se ha reconocido que el desarrollo económico se incrementa con el comercio, y éste genera a su vez, una demanda creciente de transporte que permita distribuir las mercancías hacia los lugares de destino. Sin embargo, la pieza clave para el crecimiento sería la inversión pública (y privada). Singapur es un gran ejemplo de ello, invirtió anualmente en promedio 11% del PBI entre 1990 y 2004 y hoy es uno de los principales motores de crecimiento del Este asiático. Más cercanamente, países en Sudamérica que en la década de los setentas eran más pobres que Perú, como México, Chile y Costa Rica, han alcanzado un desarrollo económico muy superior. Esto debido a que mientras estos países invertían en infraestructura y abrían sus puertas al mercado externo, el Perú las cerraba, inhibiendo la inversión privada y destruyendo las finanzas públicas con un Estado actor e intervencionista en la economía.

Dentro de este contexto, la inversión en infraestructura en sus cuatro dimensiones (energía, comunicaciones, agua y saneamiento y transporte) es fundamental. Los resultados de un estudio realizado por Ianchovichina y Kacker (2005) que presenta una proyección de crecimiento del PBI real per cápita de todos los países en desarrollo, para los periodos de 2005 a 2014 -de los cuales 55 de estos países representan las mayores regiones del mundo y cerca del 80% del PBI del mundo en desarrollo-, se pronostican los efectos de las principales fuerzas que están detrás del crecimiento asumiendo que este desarrollo prosigue las tendencias de años previos y se concluye que para el promedio de los países en desarrollo, las mayores ganancias en crecimiento provienen de continuo desarrollo de infraestructura pública; seguido por lo obtenido al asistir al colegio en secundaria, luego la apertura del comercio y finalmente mejores sistemas de financiamiento.[3]

Existe pues, una relación directa entre la provisión de infraestructura y el crecimiento económico. Incrementos en la disposición y calidad de servicios de infraestructura para los más pobres, tienen un impacto muy positivo en la salud y educación e incrementan el bienestar social de la población. Así por ejemplo, los niños pueden acceder a los colegios de manera más fácil usando las vías; la electricidad para estudiar más horas y disponer de computadoras e internet en caso de comunicaciones, de ser el caso. En lo relacionado con la salud, disponer de agua y desagüe es crucial para evitar enfermedades y mejorar la calidad de vida.

No existe una receta mágica y única para cada país. Pero considero que para que el Perú continúe por la senda del crecimiento debe concentrar sus esfuerzos en:

1. Mantener los equilibrios fiscales, reduciendo el nivel de deuda pública como porcentaje del PBI.

2. Incrementar la inversión pública y privada. Constituyendo la inversión en infraestructura de vital importancia.

3. Continuar con la apertura y ampliación del comercio internacional.

4. Mejorar la calidad educativa. Factor que tiene por característica no poder ser medido a corto plazo como los indicadores anteriores, pero que considero uno de los más importantes para el desarrollo del Perú en el mediano y largo plazo.

Para este propósito, es fundamental contar con un marco legal adecuado que permita seguir creciendo.

En la Sentencia del Tribunal Constitucional recaída en el Expediente Nro. 0008-2003-AI/TC del 11 de noviembre de 2003, mediante la cual se resuelve una acción de inconstitucionalidad interpuesta por Don Roberto Nesta Brero contra el artículo 4 del Decreto de Urgencia Nro. 140-2001, el Tribunal Constitucional realiza un análisis con rigor sobre el régimen económico constitucional peruano. En su numeral 4.1.c-a) el Tribunal señala que la economía social de mercado reconocida en el artículo Nro. 58° de nuestra Constitución, es una condición importante del Estado social y Democrático de Derecho (art. 43° de nuestra norma suprema) caracterizada por 3 elementos:

1. Bienestar social, entendido como la generación de empleos productivos, trabajo digno y reparto justo del ingreso.

2. Mercado Libre, lo que supone el respeto a la propiedad, a la iniciativa privada libre y a una libre competencia regida, en principio por la oferta y la demanda en el mercado.

3. Un Estado subsidiario y solidario, en el que las acciones estatales directas para satisfacer una necesidad real de la sociedad corresponden cuando la colectividad y los grupos sociales no están en condiciones de hacerlo. Por lo tanto su actividad es auxiliar, complementaria y temporal (reconocido en el artículo 60° de nuestra Constitución).

Es este marco legal vigente el que ha permitido, hasta el momento, que la pobreza se reduzca actualmente a un tercio de nuestra población. Como lo han señalado varios autores en este blog, con quienes coincido, la desaprobación y descontento que vemos por parte de la población frente al Estado no va por el modelo económico por el que nuestro país ha optado necesariamente, sino, se trata de que el Estado sea más eficiente, más descentralizado y menos corrupto, y que ejecute y aplique lo que el espíritu de nuestra Constitución demanda.

Las políticas y la actuación de los gobiernos son esenciales para determinar un clima de inversión atractivo y adecuado. Por ejemplo, en la seguridad de los derechos de propiedad, los tipos de regulación e impuestos aplicados, la provisión de obras de infraestructura, el funcionamiento de los mercados financieros y laborales, y temas más generales relativos a la gestión de los asuntos públicos, como la corrupción. Mejorar las políticas y la actuación de los gobiernos que configuran el clima para la inversión es fundamental para impulsar el crecimiento y reducir la pobreza.

Esperemos que el próximo gobierno, sea cual sea, continúe por la senda del crecimiento que ha llevado a que el Perú reduzca su pobreza, que combata firmemente la corrupción, fiscalice mejor el cumplimiento de las leyes ya existentes y en especial invierta en infraestructura y educación, pues es la mejor manera de redistribuir la incipiente riqueza que se viene generando en los últimos años y asegurar un crecimiento económico en el mediano y largo plazo.

_________________________________

[1] Luego de una gama de reformas orientadas al mercado que se implementaron a finales de los años 70s, el libre comercio se incrementó, el crecimiento económico se aceleró y en los 80s y 90s infraestructura pública y la economía creció a tasas nunca vistas en ningún país en el mundo.

[2] Fretes-Cibils, V., Humphrey, Ch. y Polastri, Rossana. “La importancia del crecimiento para una sociedad próspera” En: Perú, la oportunidad de un país diferente. Banco Mundial.

[3] Tomado de “Growth Trends in the Developing World: Country Forecasts and Determinants.” Ianchovichina, E. y KackerGrowth, P. World Bank Policy Research Working Paper 3775, Noviembre 2005

* La foto fue tomada de la galería de JonSturge

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