¿Por qué “El Cristal Roto”?

Un niño va corriendo por la calle, entre los puestos de un mercado, y tropieza casualmente con un cristal. El dueño de la cristalería se lamenta y tiene que reemplazar dicho cristal, comprando otro. Dicho caso era visto como un ejemplo sobre como un hecho aparentemente malo podía resultar siendo bueno para la sociedad. Se decía que el cristalero tendría que comprar un nuevo cristal, así el productor de cristales tendría más actividad e ingresos y podría contratar nuevo personal. El nuevo trabajador de la cristalería podría comprar cosas a su vez y mantener a su familia[1].

Hace más o menos 150 años, el filósofo y economista francés Frédéric Bastiat se dio cuenta que esta conclusión era errónea, pues no tomaba en cuenta el escenario completo, sino solo algunas de sus consecuencias de manera aislada. Bastiat anotó que el dueño del puesto del mercado, donde se vendía el cristal, tendría que dejar de comprar otras cosas para poder reemplazar el cristal roto. Al hacer esto, dejaría de comprar, digamos, pan; esto traería como consecuencia que el panadero tenga menos trabajo, contrate menos personal, una persona no pueda acceder a un puesto de trabajo y así sucesivamente. Bastiat concluye que, visto como un todo, la ruptura del cristal es perjudicial para la sociedad.

Así, a través de la que luego se conoció como La Parábola del Cristal Roto, Bastiat introdujo un concepto como costos de oportunidad o costos ocultos a la teoría económica que son, finalmente, la base del análisis costo-beneficio moderno.

De esta manera, con la elección del nombre queremos representar que trataremos de descubrir cómo políticas normativas aparentemente beneficiosas pueden traer también costos y ser, en definitiva, perjudiciales para la sociedad; si son analizadas de una manera más detallada y “técnica”, tomando en cuenta herramientas del Derecho y la Economía.


[1] La anécdota ha sido tomada de: http://es.wikipedia.org/wiki/Parábola_del_cristal_roto

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3 Responses to ¿Por qué “El Cristal Roto”?

  1. Estimados señores:
    Quizá debamos hacer uso del pensamiento relativista para comentar vuestro blog. Todo depende del cristal con que se mira. Cuando a un grupo de economistas se le encarga que haga un estudio del costo/ benficio de una norma; primero debe decidir hacia dónde va a enfocar su estudio. Hacia una economía liberal o hacia una economía social. Dependiendo del enfoque, llegará a distintas conclusiones. Lo que para algunos puede significar que la norma legal dictada resultará perjudicial (¿para quienes?), para otros significará que dicha norma aliviará el “hoy” de muchos ciudadanos que posiblemente no tengan un “mañana”.
    En tal sentido, como nuevo suscriptor de vuestro blog, considero que será muy reconfortante ver hacia dónde dirigen su enfoque y si “el cristal roto” mira el lado positivo de un hecho (rotura del cristal = nuevas oportunidades) ó se enfoca únicamente en analizar lo malo que fue dicho siniestro.
    Atentamente
    Alonso Sarmiento Llamosas

    • Estimado Alonso,
      gracias por tu comentario y por seguirnos a través de tu suscripción.
      El análisis costo-beneficio toma a la eficiencia, no a la distribución de recursos, como parámetro. Eso no quiere decir que el ACB sea el único parámetro para determinar si una norma debe o no ser promulgada, ya que criterios redistributivos, morales o dogmáticos también pueden ser tomados en cuenta y serán determitantes en muchos casos.
      El ACB, por otro lado, es una herramienta ideológicamente neutral, ya que no asume una postura de partida pro o anti legislación, simplemente nos da un dato que es bastante relevante: si convierte a más acaudalada o pobre a una sociedad en términos generales. Y ojo que ya dije que, por relevante que sea, este no es ni teóricamente, ni en la práctica, el único criterio para legislar, aunque en unos países suele ser más importante que en otros. En nuestros país, como te imaginarás, no es un criterio utilizado en la mayoría de casos. Por eso consideramos útil poner énfasis en su utilización.
      Saludos,
      Oscar

  2. liliana gutierrez says:

    las cosas son como tu las quieras mirar , y el coste de vida depende de lo que es y deberia ser. sin embargo es la oportunidad de no romper nuestro cristal de inovarlo con cosas nuevas .

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