Por amor, usa cinturón (¿?)

En el 2006 se dictó una norma que obligaba a los conductores a usar cinturón de seguridad. La norma recibió algunas críticas (en el sentido en que es paternalista) pero en general tiene un gran apoyo de la población, al considerarse que es una norma loable que, con poco esfuerzo, puede reducir considerablemente los accidentes y -sobre todo- las muertes como consecuencia de estos. La norma, así, fue acatada espontáneamente por la mayoría de la población, salvo honrosas (¿?) y chistosas excepciones, como el polo simulando un cinturón de seguridad (ver comentario de Panina).

Lo cierto es que los cinturones de seguridad sí entrañan costos para la sociedad: para comenzar, hay que instalar los cinturones; segundo hay que hacer campañas para dar a conocer la norma; tercero hay que nombrar policías y poner multas para hacer cumplir el mandato; y, por último, aunque a muchos no los convenza este argumento, hay un costo asociado a privar a las personas de la libertad de hacer lo que quieran. Aun así, la mayoría de nosotros estaría dispuesta a admitir esta norma, si efectivamente tuviera los beneficios prometidos. Veamos si esto es así.

En 1975, Sam Peltzman escribió un artículo con un gran impacto: The Effects of Automobile Safety Regulation. En éste, el profesor de la Universidad de Chicago intentó probar que, aunque el uso de cinturón de seguridad podría reducir las muertes entre los conductores, no reducían la cantidad de accidentes en general, ni la cantidad total de muertes; sino que más bien podía tener el efecto exactamente contrario. Esto es así porque, si bien los conductores se encuentran más “seguros” esta seguridad se traduce en riesgo moral, lo que puede llevar a un manejo menos responsable, causando más accidentes en general  y muertes entre transeúntes y pasajeros sin cinturón de seguridad. La fría, pero ingeniosa conclusión de Peltzman fue: incentivar el  uso de cinturón entre los pasajeros, pero no entre los conductores…

En el caso peruano, si se toma en cuenta la estadística publicada por el MTC, la cantidad global de accidentes y muertes no se ha reducido desde que se implementó la norma; pero tampoco ha aumentado el porcentaje de accidentes debido a la imprudencia del conductor. La cantidad de atropellos sí ha subido, frente a choques u otro tipo de accidentes, pero no de manera significativa.

Claramente, no es nuestra intención decir que esta norma causa más muertes en el Perú, pero igual nos parece importante mencionar que sugerir eso no es para nada descabellado, aunque sí sea insólito y contra-intuitivo. Esto nos lleva nuevamente a la necesidad de analizar el impacto de las normas antes de dictarlas; por más alineadas con el bien público que parezcan.

12 Responses to Por amor, usa cinturón (¿?)

  1. Fernando dice:

    Me pregunto sobre las pruebas que a propósito del cinturón de seguridad hacen los fabricantes de vehículos. ¿Querría decir entonces que sólo tienen el propósito de permitir a los conductores y pasajeros decidir utilizarlos o no? No creo sea esa la motivación, asumo que, entre otras, han comprobado la eficacia en la reducción de muertes cuando el accidente se produce, no así que disminuya los accidentes propiamente.

  2. Hola Fernando,
    Muchas gracias por tu comentario. Claro, los cinturones reducen las muertes o heridas entre las personas que los usan, pero como tú mismo mencionas no tienen el efecto de reducir los accidentes en general, sino que quizá incluso los aumentan. Si eso fuera cierto, usar cinturones o no podría tener efectos en la responsabilidad que se le atribuya al fabricante de un auto por ejemplo. Sin embargo, sigue en cuestión si el Estado debería incentivar el uso de cinturones si es que se demuestra que, en general, no reducen los accidentes.

  3. Daniel dice:

    Estoy de acuerdo con el comentario anterior: el cinturón de seguridad no evita los accidentes, sino que busca reducir su efecto sobre la vida de las personas, evitando las muertes. No se choca menos por el hecho de usar cinturón de seguridad, pero todos conocemos de historias de personas que han salvado sus vidas por usarlos.
    Es como el seguro de salud: El seguro no evita la enfermedad, sino que busca reducir las consecuencias económicas de la enfermedad.

  4. Hola Daniel, gracias por tu comentario.
    Todos estamos de acuerdo en eso. El “problema” (de acuerdo a lo descrito por Peltzman) con los cinturones de seguridad es que aumentan la cantidad de accidentes. No solo que los mantengan constantes pero reduzcan los riesgos, sino que reducen los riesgos del conductor, pero aumentan los riesgos de los peatones y de los pasajeros sin cinturón.
    Al igual que los seguros, siguiendo tu ejemplo, los cinturones pueden incrementar el llamado riesgo moral, generando el efecto descrito.

  5. Daniel dice:

    Se debe tener en cuenta que el uso del cinturón de seguridad no es la única regla a establecer, sino que forma parte de un conjunto de normas, que incluyen límite de velocidad, no conducir en estado de abriedad, mantener el vehículo en buenas condiciones, pistas en buen estado, entre otros.
    Es como en una orquesta: entre todos se hace la música.

  6. Para analizar los efectos de una norma, política o cualquier variable se suele aplicar la regla “caeteris paribus” (es decir, siendo todo lo demás igual…). Esta regla sirve precisamente porque , como usted señala, otras políticas pueden servir para reducir los accidentes, pero lo que interesa en este punto es evaluar si el cinturón de seguridad obligatorio lo hace. En el supuesto que menciona, además, las políticas no serían complementarias, sino en alguna medida contradictorias, si es que admitimos que el uso obligatorio de cinturón causa más accidentes.

  7. Daniel dice:

    ¿Realmente el cinturón de seguridad tiene como objetivo “reducir los accidentes”?
    No estaría de acuerdo con eso. Creo que su propósito es “reducir las consecuencias de los accidentes”. En función a esto es que debe ser evaluado.
    Saludos.

    • Entonces podríamos reformular y decir que el objetivo de todas esas políticas es reducir la cantidad de muertos, heridos, daños a la propiedad y costos en general para la sociedad. En ese nivel de generalidad, las políticas serían contradictorias, ya que los cinturones de seguridad aumentan la cantidad total de muertos, heridos y daños a la propiedad, de acuerdo a la tesis expuesta.

      • Daniel dice:

        No estoy de acuerdo. No se trata de “reformular y decir que el objetivo de todas esas políticas es reducir la cantidad de muertos, heridos, daños a la propiedad y costos en general para la sociedad”.
        Se trata de apreciar ordenadamente:
        PREVISION DE ACCIDENTES:
        – Límites de velocidad
        – No conducir en estado alcohólico
        REDUCIR EFECTOS DE LOS ACCIDENTES
        – Cinturones de seguridad
        – Air bag
        REDUCIR CONSECUENCIAS ECONOMICAS DE LOS ACCIDENTES
        – Seguros
        – Normas sobre distribución del costo de los daños

  8. Ok, Daniel, muchas gracias por tu participación, ojalá puedas seguir comentando los otros posts en el futuro. En relación a éste, creo que ya expuse mi punto y no es mi intención convencerte, sino solo discutir.
    Saludos y gracias por tu valioso aporte.

  9. Joshua dice:

    Yo supongo que en cierta forma, la racionalidad con la que se aceptan este tipo de normas puede deberse en cierta forma a la falta de educacion/conocimientos. Lo digo porque antes de haber recibido instruccion al respecto, probablemente hubiera tenido la misma postura, el pensar que efectivamente imponer el uso del cinturón de seguridad reduciría la cantidad de accidentes.
    Sin embargo,ahora si suena sensato pensar de forma similar a Peltzman, pues el efecto del riesgo moral es evidente. Probablemente ocurra lo mismo con los airbags, los frenos ADS. Se podria decir que estos implementos hacen mas seguros los vehiculos, lo cual es diferente a un limite de velocidad o el estado de ebriedad.
    No sabría bien como ponerlo en palabras, pero son 2 tipos de control, donde unos generan riesgo moral y los otros no.

    • Gracias Joshua por tu comentario. En realidad es un ejemplo saltante de como una norma que aparentemente no tiene problemas, más allá de su paternalismo, en realidad genera costos a la sociedad. Nos hace pensar qué pasa con las normas que ya de por sí son de dudosos beneficios, como el “bono chatarreo”…

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