Bicameralidad y representación

Por: Francisco Morales Saravia*

El presente artículo tiene como propósito hacer un comentario acerca del proyecto de Ley de reforma de la Constitución [1] que reestablece la bicameralidad. Desde nuestro punto de vista dicha reforma es conveniente para reforzar el sistema de democracia representativa.

La tradición constitucional peruana demuestra que la mayoría de Congresos creados por nuestras Constituciones han sido bicamerales. Incluso podemos afirmar que en los períodos democráticos del siglo XX el Perú ha contado con dos cámaras. Esto permitió que existiera una clase parlamentaria que comenzaba en la Cámara de Diputados y terminaba en el Senado caracterizado por tener a los políticos más experimentados. Basta hacer una comparación entre la composición del Senado y la Cámara de Diputados desde 1980 hasta 1992 y del Congreso Unicameral desde 1993 hasta la actualidad.

El Congreso Unicameral fue la respuesta del régimen de Fujimori para justificar el golpe de estado de 1992 y la clausura del Congreso. A partir de entonces se dice que mantener dos cámaras es muy costoso y que la bicameralidad retrasa la aprobación de las leyes. Tales argumentos son apoyados por la mayoría de la población, pero ello no quiere decir que sean los correctos. Ese rechazo popular es el que ha frenado la reforma en el Congreso.

El proyecto plantea modificar el artículo 90 de la Constitución estableciendo que el Congreso de la República se compondrá de dos Cámaras: el Senado y la Cámara de Diputados. Añade que el Senado estará compuesto por cincuenta senadores, veinticinco elegidos por circunscripción electoral nacional y veinticinco elegidos por circunscripciones electorales regionales por un período de cinco años. La Cámara de Diputados estaría compuesta por ciento veinticinco diputados elegidos por distrito múltiple conforme a ley y también por cinco años.

La naturaleza de un Congreso o Parlamento es la de representar a los ciudadanos. A mayor población deben existir más representantes. En el caso del Perú esta regla es inversa. En 1980 contábamos con 240 representantes para una población de 17 millones y en 1993 con una población mayor de 23 millones contábamos con 120 representantes, esto es la representatividad del Congreso se redujo drásticamente en relación a la población. Hoy somos 29 millones aproximadamente y seguimos con 120 congresistas. En el caso del Perú existe una sub representación que afecta el afianzamiento del sistema democrático representativo.

La población no comprende, porque no se le explica, que si hay más representantes, por ejemplo para una determinada región, entonces sus habitantes tienen mayor posibilidad de que sus demandas sean atendidas. Una de las funciones de los congresistas es escuchar y atender a sus electores y a los ciudadanos en general.

Ahora bien la propuesta de reforma constitucional que restablece la bicameralidad contribuye con el principio de gobierno representativo (artículo 43 de la Constitución) al elevar el número total de parlamentarios a 175. Pero no solo eso, sino que a nivel del futuro Senado plantea que la mitad de ellos sean electos a nivel de circunscripción electoral nacional y la otra mitad por circunscripciones electorales regionales, con lo cual tendríamos una Cámara legislativa que conjuga un visión nacional con una regional al momento de legislar. Es decir, los intereses nacionales con los regionales y no como ahora que solo tenemos una cámara única que representa solo intereses sub regionales. De instaurarse la bicamerlidad los intereses subregionales estarían representados por la Cámara de Diputados.

Otra de las principales críticas que se hace al bicameralismo es que ambas cámaras hacen lo mismo. Esto es lo que en la doctrina se conoce como bicameralismo perfecto. Pero la propuesta de reforma constitucional plantea un bicameralismo imperfecto, esto es que cada cámara tiene competencias propias, aunque ambas participan del proceso legislativo. En la propuesta la Cámara de Diputados sería la cámara que ejerce el control político del gobierno a través de la interpelación, la censura y la cuestión de confianza. En ella se inicia el trámite legislativo. El Senado por su parte es la cámara revisora, le corresponde el nombramiento de los altos funcionarios del Estado como a los Magistrados del Tribunal Constitucional, al Defensor del Pueblo, a los miembros del BCR, al Superintendente de Banca, Seguros y AFPs, a los Generales, Embajadores y evaluar la política exterior entre otras.

Tener dos cámaras mejoraría el trámite de aprobación de las leyes. Nos daría mejores leyes porque hacer una ley toma su tiempo y no se trata de hacer leyes de manera apresurada. Pocas pero buena leyes y no muchas y malas leyes. Por ejemplo entre 2001 y 2005 el ejecutivo observó 234 autógrafas de leyes. Mientras que en 1988 y 1990 solo seis fueron observadas [2]. Con lo cual se demuestra que el Ejecutivo actúa como una especie de dependencia revisora del Congreso.

Por otra parte consideramos que reestableciendo la Bicameralidad se agilizaría el trabajo parlamentario pues una sola cámara no se da abasto para cumplir adecuadamente las funciones del Congreso previstas por la Constitución y el Reglamento del Congreso [3]: Función Legislativa, Función de Control Político, Función de nombramiento y ratificación, Función de Dirección Política y Función de Representación. Ejemplo de ello lo tenemos con el nombramiento de los Magistrados Constitucionales que después de seis meses no se ha logrado consensuar uno de los nombramientos. Asimismo, el actual Congreso solo dedica un día a la semana para las sesiones plenarias con lo cual no se debaten en profundidad las leyes que aprueban. La división del trabajo en las dos cámaras contribuiría con una mayor eficiencia en el trabajo legislativo.

Por tanto, desde nuestro punto de vista contar con dos cámaras afianza la democracia. Si cuesta un poco más es el precio que debe pagar la sociedad por los mayores beneficios que reporta el sistema representativo que hasta hoy es el único que proscribe al autoritarismo y la violencia como forma de hacer política.

* Secretario General del Tribunal Constitucional


[1] Texto Sustitutorio Proyecto de Ley N.º 094/2006-CR; 589/2006-CR; 784/2006-CR; 1064/2006-CR, mayo de 2009.

[2] Dato tomado de: Valencia Segovia, Katiuska: Reforma del Congreso: la Bicameralidad. Escuela Electoral JNE, 17 de julio de 2007.

[3] Ver: Texto Sustitutorio Proyecto de Ley N.º 094/2006-CR; 589/2006-CR; 784/2006-CR; 1064/2006-CR, mayo de 2009.

One Response to Bicameralidad y representación

  1. Pingback: Reflexiones constitucionales y económicas universales a favor del sistema bicameral « Blog de la Facultad de Derecho

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: