El voto electrónico y su repercusión en el proceso electoral

Por: Piero Alessandro Corvetto Salinas*

El mandato legal para que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) aplique de forma gradual y progresiva el voto electrónico en elecciones vinculantes data del 2005. Sin embargo, la ausencia de consenso político para reglamentarla postergó su aplicación, hasta que hace pocos días se publicó la ley que faculta a la ONPE reglamentar directamente su puesta en marcha.

Luego de décadas en las cuales los miembros de Mesa asumieron la difícil y extenuante tarea de firmar y sumar cada voto recibido (entre 200 y 300 por elección), además de llenar los múltiples ejemplares de actas que la legislación estipula (cinco juegos de actas, más un ejemplar adicional por cada organización política que acredite personero en la Mesa, todo ello por cada elección celebrada), por fin se ha aprobado un marco legal que permitirá que se facilite considerablemente la labor de los miembros de Mesa, garantizando de manera estricta la voluntad expresada por los ciudadanos en cada Mesa de Sufragio, y permitiendo que la ciudadanía conozca los resultados de la contienda electoral a las pocas horas de finalizado el sufragio.

El voto electrónico presenta varias ventajas respecto del voto convencional (ó manual) que consideramos se deben destacar, entre otras muchas. La primera, es la inmediatez en la publicación de resultados electorales. Hoy el escrutinio en Mesa puede tardar entre tres y ocho horas, dependiendo del número de elecciones que se realicen en simultáneo y de la destreza de los miembros de Mesa para realizar operaciones aritméticas y llenar un número importante de actas. Tiempo invertido que tiene un impacto directo negativo en el traslado de las actas a los centros de cómputo, en su digitación y en la posterior presentación de resultados oficiales.

Con el voto electrónico los miembros de Mesa no tendrán que realizar conteos ó reconteos, ni tampoco deberán llenar decenas de ejemplares de actas. La máquina imprimirá el número de ejemplares de actas requeridos conteniendo los resultados finales, y los miembros de Mesa sólo tendrán que suscribir los mismos. Los resultados electorales serán transmitidos desde cada local de votación hacia el centro de cómputo, acelerando con ello el cómputo final.

La segunda ventaja —directamente vinculada con la primera— es la reducción en el número de Mesas y la simplificación de la labor de sus miembros, la misma que tendrá también un impacto positivo importante en el tiempo para obtener resultados finales, pues el margen de errores materiales generado por miembros de Mesa que impide que un acta sea computada de inmediato se reduce a cero.

Esta nueva forma de votar también presenta una tercera ventaja: la simplificación del trabajo de los personeros de las organizaciones políticas en Mesa, quienes ya no tendrán que dedicar tanto esfuerzo para ponerse de acuerdo sobre la validez de un voto, sino, más bien, su labor estará enfocada a constatar que los miembros de Mesa cumplan con los procedimientos establecidos e identificar de manera plena a los electores que se acerquen a cumplir con su deber ciudadano.

La implementación del voto electrónico tiene una cuarta ventaja fundamental: votar será más fácil. El elector, en lugar de recibir una o más cédulas, recibirá un dispositivo con el cual activará la cabina de votación que escoja aleatoriamente. Ya en la cabina (como ahora), elegirá con absoluta secrecidad a la organización política y candidatos de su preferencia con sólo pulsear una pantalla sensible. En otras palabras, será tan fácil como manejar un teléfono celular.

Con la ventaja adicional que el voto electrónico —a diferencia del convencional— tiene pantallas confirmatorias, que permiten que los ciudadanos, en caso se equivoquen o deseen cambiar su preferencia, podrán hacerlo por un tiempo determinado sin anular su voto. Si bien el voto viciado no estará permitido, existe la opción del voto en blanco.

Estas son sólo algunas de las ventajas que el voto electrónico tiene sobre el convencional, las mismas que nos permiten entusiasmarnos con que en el 2014 ó en el 2016 podamos acostarnos el día de la jornada electoral conociendo quién es el ganador de los comicios.

* Politólogo y Comunicador Social. Doctorando en Ciencia Política y Gobierno en la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Magíster en Ciencia Política con mención en Política Comparada en la PUCP y Bachiller en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima. Profesor de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP y del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas en la Universidad del Pacífico. Actualmente se desempeña como Subgerente de Asistencia Técnica de la Gerencia de Información y Educación Electoral de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

** La foto ha sido tomado de la galería de Heart Industry en Flickr.

9 Responses to El voto electrónico y su repercusión en el proceso electoral

  1. Estimado profesor Corvetto,
    Estoy de acuerdo con lo dicho pero ¿no hubiera sido mejor aún pensar en la posibilidad de un voto online? (aprovechando la oportunidad).

    Saludos,

    Oscar Súmar

    • Piero Alessandro Corvetto Salinas dice:

      El voto electrónico considera dos modalidades: presencial y no presencial.
      La modalidad presencial es la que se analiza en el artículo publicado. Sin embargo, existe experiencia internacional exitosa (y en el Perú se viene trabajando en ello) para realizar elecciones a través de la modalidad no presencial. En el caso peruano, esta modalidad se iniciaría con ciudadanos peruanos residentes en el exterior, en el interés de reducir los gastos que dichos compatriotas deben efectuar para movilizarse a su local de votación (muchas veces ubicado en una ciudad distinta a la cual residen).
      En el Perú, ya existe un caso exitoso de la aplicación de ésta modalidad: la elección del Consejo Directivo del Colegio de Estadísticos del Perú, realizada a nivel nacional a fines del 2009.

  2. PedroFreire dice:

    El problema está vinculado con el secreto del voto, que es uno de los principios fundamentales del sistema electoral peruano.
    SI se permite el voto anónimo, es decir sin que el elector se identifique, se abre la puerta grande al fraude.
    Si se obliga a que cada elector se identifique, se abre la puerta a futuras acciones represivas. Esto sucedió ya en Venezuela, donde los ciudadanos que votaron en contra en el referendum que organizó el presidente Chávez fueron despedidos de su trabajo en PEDEVESA.
    Entonces, parece que lo mejor es siempre votar en una mesa electoral.
    Un aspecto que sí puede ser considerado es el de poder ejercer el derecho de votar en cualquier localidad donde se encuentre el ciudadano, es decir no necesariamente donde se encuentra inscrito, aunque en este caso hay que considerar el caso de las elecciones municipales y regionales, y en el caso de las generales la votación por el congresista representante de una región. EN suma, sólo se podría aplicar en el caso de la elección de una autoridad nacional, como es el caso del Presidente de la República.

    • Piero Alessandro Corvetto Salinas dice:

      El comentario publicado por el señor Pedro Freire confunde aspectos fundamentales que, considero, debo aclarar.
      En toda elección se debe garantizar la secrecidad del voto, sea cual fuere su modalidad. Y el voto electrónico elaborado por la ONPE garantiza la secrecidad del voto.
      Con el voto electrónico presencial, la identificación del elector en la Mesa de Sufragio se realiza de forma automática, gracias al lector de código de barras que la máquina presenta. En lugar de buscar en un padrón impreso, el sistema ubica inmediatamente al elector, cuya identidad debe ser confirmada por los miembros de Mesa y personeros. Luego de ello, el presidente de Mesa activa un dispositivo a través del cual el ciudadano podrá activar la cabina que desee para sufragar.
      El sistema no funciona en red. Por tanto, la activación del dispositivo no genera ningún riesgo de identificación del elector. Funciona como una tarjeta en un estacionamiento, a través de la cual se abre o no la valla para salir del estacionamiento, sin señalar a quien pagó para que se active. Es el mismo principio.
      Respecto al caso venezolano caben señalar dos temas fundamentales: el primero, vinculado a la máquina de votación electrónica; y, el segundo, respecto de la “Lista Tascón”.
      A pesar de las críticas que pudiesen formularse a los procesos electorales en Venezuela, ninguna empresa de auditoría o misión de observación internacional ha podido cuestionar el funcionamiento de la máquina de votación electrónica. En aquel país, lo que se cuestiona es el proceso electoral en sí, más no el funcionamiento de la máquina de votación electrónica.
      Dicho sea de paso, máquina y software diferentes a los creados en el Perú para utilizar en los procesos electorales de nuestro país.
      El segundo tema que debo aclarar es respecto a la “Lista Tascón”. Algunos políticos han vinculado intencionalmente el despido de empleados públicos en Venezuela a la identificación de electores en los procesos electorales, en el interés de desacreditar al régimen. Pero la relación expuesta no existe, pues confunde la creación de un padrón electoral (con la captación de huellas), con la publicación de la “Lista Tascón”.
      La “Lista Tascón” fue el nombre que se le dio en Venezuela a la relación de ciudadanos que se adhirieron a la posibilidad de llevar adelante un referéndum contra el Presidente Chávez, y que se hizo pública luego de frustrarse su realización. El senador Tascón (de quien viene el nombre de la lista) fue quién publicó la relación (se podía encontrar en cualquier quiosco de Venezuela), la misma que, según algunos, generó el despido de funcionarios de la administración pública opositores al régimen de Hugo Chávez.
      Por tanto, no existe ninguna relación entre la votación electrónica y el despido de funcionarios venezolanos.

      • Luis Hernández dice:

        Está claro que usted, como parte de la ONPE, conoce al detalle el procedimiento que se aplicaría en el voto electrónico. Los demás ciudadanos no tenemos ese conocimiento, por lo que sería necesario que la ONPE realice diversas demostraciones para poder apreciar su funcionalidad,
        De otro lado, usted no aclara el caso de la votación electrónica no presencial, que es también referido en el comertario del sr. Pedro Freire. Sería bueno conocer este caso.

  3. Bruno Vega Núñez dice:

    Me parece que con este nuevo método de votación estamos recurriendo a las ventajas que permite la tecnología para permitirnos cumplir con nuestro debe patrio de una forma más cómoda y rápida, pero no pude evitar pensar que también al usar esta tecnología estamos preparándonos para los peligros que traerá siendo el más claro el riesgo de que el sistema colapse en primera instancia o que sea “hackeado” por algún partido, sea este oficialista (en busca de castigar a los que no lo apoyan) o sea de la oposición radical.
    Si tomamos por premisa que “todo sistema de cómputo o red puede ser en cierta medida ser hackeado”, entonces no me queda claro cual sería la medida a adoptar de parte del gobierno.
    1) Si esta medida (sistema de protección para la elección electrónica) ha adoptar es más costosa o menos costosa de lo que sería mantener el sistema tradicional;
    2) Si se podría confiar en dar la protección del sistema a una empresa en particular, siempre y cuando entendamos de que como “la carne es débil” si hay un partido que la perjudique directamente entonces cómo procurar que esta no se auto sabotee para evitar que sus intereses sean afectados.
    3) Si se le diera la protección del sistema a un organismo transnacional cómo responder ante un sentimiento de pérdida de soberanía por parte de la población, que muy fácilmente creerá que son otros los que eligen por ella.
    4) Finalmente, ¿Sería irreal pensar que el partido perdedor puede clamar fraude y demandar una nueva elección? y esto convertirse en una especie de círculo vicioso entre los partidos perdedores, sobretodo cuando hay estrecho margen, como en la elección pasada.

    Estas son las dudas que me ha dejado ante una primera lectura del artículo, si me pueden contestar alguna de ellas o todas lo agradeceré bastante. Por último, quiero que estas dudas sean vistas para enriquecer el artículo ya que no busco molestar sino sólo informarme lo mejor posible.

    • Piero Alessandro Corvetto Salinas dice:

      En el interés de contestar a las interrogantes planteadas por el señor Bruno Vega Núñez, me atrevo a brindar mayor información.
      Es absolutamente cierto que todo sistema informático pude ser “hackeado”. Es por eso, que la ONPE no propone un sistema que funcione en red. Sino, al contrario, presenta un sistema que funcione con tarjetas de activación que impidan relacionar electores y votos. Con lo cual el riesgo de “hackeo” en Mesa es cero.
      Debe recordarse que hoy la transmisión de votos, desde las decenas de centros de cómputo hacia la sede central, no despierta ninguna suspicacia, pues la ONPE contrata un servicio de transmisión de data “blindado”, con los mayores estándares de seguridad internacional. Es un sistema que funciona como una “nube” a la cual sólo tiene acceso la información generada por la ONPE.
      En la modalidad de votación electrónica presencial – VEP, la transmisión de data será similar, con los mismos estándares de seguridad, eliminando del proceso el riesgo de traslado de actas del local de votación hacia el centro de cómputo, y ahorrando el tiempo y costo que significa digitar varias veces cada acta para que sea computada.
      Respecto de los costos, la VEP sería más barata en la medida en que ahorraría pasos y tiempos respecto de la votación convencional.
      En lo que concierne a los riesgos, debe decirse que todos los sistemas que hoy utiliza la ONPE con la votación convencional son auditados por los personeros técnicos de los partidos políticos en competencia.
      Antes de implementar la VEP, la ONPE pondrá a disposición de los partidos políticos el software y el hardware, para que cada uno lo valide, tal como hoy lo hace con lo que denominamos la “Suite Electoral”. Además, la ONPE ha firmado un convenio con la OEA para que un organismo internacional audite el software, el hardware y los procedimientos a utilizar.
      En cuanto a la posibilidad de reclamo de fraude, debo señalar el caso de Brasil. En dicho país, no se implementó la VEP para mejorar sus estándares de calidad y reducir tiempos y costos —como en el caso peruano—, sino que se hizo porque el escrutinio en Mesa generaba dudas y violencia que ponían en riesgo los procesos electorales y a la democracia en su conjunto. En el Brasil, la VEP ha demostrado como sólo en tres horas se pueden tener resultados de más de 100 millones de electores, y nadie se atreve a poner en cuestión dichos resultados. Ese es el reto.

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  5. Piero Alessandro Corvetto Salinas dice:

    Vídeo de Voto Electrónico Presencial

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