Histeria transgénica

Por: Mario Zúñiga, Abogado por la PUCP. Investigador del Instituto Libertad y Democracia. Colaborador de Respeto por Respeto.

“Los transgénicos son tóxicos” y “van a destruir nuestras tierras cultivables”, llama la atención un periodista especializado en gastronomía. “Los transgénicos destruirán nuestra biodiversidad”, afirma nuestro chef más representativo. Otros finalmente, alegan que  el ingreso de los transgénicos perjudicará a los pequeños agricultores al ocasionarles “dependencia económica y tecnológica de las empresas que los venden”.  Por todo ello, los transgénicos “son peores que una plaga bíblica”.

¿Se justifica realmente todo este alarmismo en torno a los transgénicos?  No, no se justifica en lo más mínimo. Tal como he señalado en un artículo previo sobre el tema, en realidad los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), comúnmente llamados “transgénicos”, no suponen mayores riesgos para la salud humana, ni para la biodiversidad o el medio ambiente. Muy por el contrario, dado su menor costo y resistencia a climas fríos y a plagas, podrían contribuir a reducir el precio de los alimentos, en beneficio de los consumidores.Tal como se desprende del primer párrafo del presente texto, son cuatro los principales argumentos que se esgrimen en contra del cultivo de OGM (que no implica la prohibición de productos OGM) en el Perú:

1)        Los cultivos de OGM son dañinos para la salud;

2)        Los cultivos de OGM pueden afectar la biodiversidad;

3)        Los cultivos de OGM van a depredar la tierra cultivable en el Perú; y,

4)        El ingreso de empresas que comercializan o trabajan con OGM va a perjudicar a los pequeños agricultores.

Pues bien, ninguno de los referidos argumentos resulta válido o, por lo menos, suficiente, como para llegar a la conclusión de que el Perú debería prohibir el cultivo de OGM.

En primer lugar, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) –siendo la FAO una organización no precisamente “pro-empresa” –  han declarado que ningún estudio científico ha podido demostrar que los OGM constituyan un riesgo para la salud humana. Es más, en el Perú consumimos transgénicos desde hace aproximadamente 20 años (en el maíz o en el aceite de soya, por ejemplo), sin que se hayan reportado casos de enfermedades, alergias u otros efectos negativos.

En segundo lugar, en lo que se refiere a la supuesta amenaza que los OGM suponen para nuestra biodiversidad, es cierto que es posible que éstos puedan “contagiar” a otros cultivos no transgénicos cercanos (y que sean de la misma especie). No obstante, estos “contagios” pueden evitarse a un costo razonable, y ese es precisamente el objetivo del Reglamento Interno Sectorial sobre Seguridad de la Biotecnología en el desarrollo de actividades con Organismos Vivos Modificados agropecuarios o forestales y/o sus productos derivados, promulgado hace algunas semanas. Dicho reglamento establece diversas medidas para prevenir el contagio de cultivos no transgénicos, tales como el registro previo de las empresas, la emisión de certificados, la adopción de protocolos internacionales que contemplan áreas de separación entre un tipo de cultivos y otro, etc. Más aún, según señala el profesor Marcel Gutierrez-Correa, director del Laboratorio de Micología y Biotecnología de la Universidad Nacional Agraria La Molina, en entrevista con Semana Económica, incluso sin un reglamento de tal naturaleza los riesgos para la biodiversidad son mínimos.

En tercer lugar, se utiliza también como argumento para defender una prohibición de cultivo de transgénicos la eventual destrucción de nuestras tierras cultivables que ello representaría, al depredarse tierra para dedicarla al monocultivo a gran escala. El primer cuestionamiento a este argumento sería, ¿no producen acaso el mismo efecto otros grandes cultivos no orgánicos? (el arroz, por ejemplo). Asimismo, creo que en vez de preocuparnos por la distribución de la actual cantidad de tierras cultivables, deberíamos preocuparnos por ampliar las tierras cultivables (como se ha hecho en el norte del país). Y esa tarea se facilita incentivando la utilización de nuevas tecnologías, como es precisamente el caso de las OGM.

Finalmente, tenemos el argumento, de un sesgado corte proteccionista, según el cual la introducción de cultivos OGM va a causar la “dependencia económica y tecnológica” de los pequeños agricultores, pues pasarían a depender de la provisión de semillas y abonos de los grandes productores de OGM. Este argumento no tiene mayor sustento, pues resulta difícil creer que la introducción de una nueva opción genere dependencia de los agricultores, que tienen la opción de no cultivar OGM y seguir comprando las semillas regulares que actualmente compran.

Este último argumento en realidad esconde, sospecho, el temor de que la competencia de “grandes empresas” aniquile a los pequeños productores. A este argumento habría que responder señalando que el manejo de OGM lo que busca es hacer más eficientes los cultivos, ya sea para producir más para cubrir la demanda, para bajar el precio o para tener más margen de ganancia, simplemente (economías de escala). Producir comida es un negocio, y está bien los grandes agroindustriales tengan afán de lucro y desplacen a los menos competitivos del mercado. Es lo que posibilita que el pan nos llegue a la mesa.  A los pequeños productores hay que ayudarlos, sí, pero con infraestructura, capacitación, reglas que favorezcan la asociatividad, etc. Pero no protegiéndolos de la competencia. Así sólo los hacemos más mediocres y a su vez perjudicamos a los consumidores con mayores precios.

Les dejo el video completo de la entrevista a Gutierrez-Correa, antes mencionada, ya que desmiente algunos de los mitos que precisamente están generando esta histeria que más parece propia del oscurantismo medieval que de una época en la que las normas y políticas públicas (sobre todo si representan prohibiciones) deberían discutirse desde un enfoque multi-disciplinario y con pruebas científicas a la mano.

* La foto fue tomada de la galería de edwardyanquen

7 Responses to Histeria transgénica

  1. Pingback: Transgénicos: una prohibición no se justifica « De Común Sentido

  2. Estimados señores.
    Con el mayor respeto por el colaborador de este blog, debo señalar que cuando un abogado me trata de explicar porqué el brebaje que me está proponiendo ingerir no me causará mayor daño que el agua embotellada; entonces es cuando debo empezar a preocuparme.
    El FACILISMO y las explicaciones basadas en la ridiculización del contrario, son buenas para complacer a la tribuna; pero dejan el problema sin resolver. ¿Cómo es posible que desde un escritorio en Lima podamos decirle al agricultor que si no le gusta tiene otras opciones?. ¿Acaso podemos ignorar que el financiamiento para cualquier inversión viene amarrado con el flujo de retorno que pensamos obtener?¿Algún banco le va a prestar a un agricultor si “se va por la libre” e ignora estas nuevas semillas “mejoradas”?.
    Estimados señores, es hora de dejar de adorar al becerro de oro llamado “competencia” que únicamente trae despilfarro y consumo excesivo de recursos. La competencia no es negativa en la medida que permite la eficiencia; pero la eficiencia no es un fin en si. Cuando se debe sacrificar la eficiencia por el bienestar, escojo el bienestar. Pongo por ejemplo un padre que pasea por la orilla del mar con su pequeña hija en su día de descanso. La competencia nos diría que deben haber cerca al menos dos puestos de helados o refrescos, más de dos lugares para comer, proveedores de sombrillas, sillas para sentarse, tiendas que alquilen cañas de pescar, alquiler de botes, alguien que venda bloqueadores, juegos para niños, lugar donde estacionar, etc., (exacto como ocurre cuando uno visita una playa del sur), PERO NOSOTROS LO ÚNICO QUE QUISIERAMOS ES UNA PLAYA TRANQUILA, LIMPIA Y SOLITARIA, ese es nuestro bienestar.
    Atentamente
    Alonso Sarmiento Llamosas

    • Estimado Alonso,

      Gracias por tu comentario. No entiendo por qué dices que mi artículo pretende ridiculizar “al contrario”. Las posiciones que critico son citadas textualmente y solamente pretendo cuestionarlas, afirmar que no son convincentes. Eso no es ridiculizar.

      Por otro lado, creo que el ser abogado no me resta calificaciones para discutir sobre el tema. No soy agricultor ni biólogo, pero he leído sus opiniones y argumentos. Además, estamos discutiendo no sobre agricultura ni biología, sino sobre una política pública que tiene repercusiones en dichas actividades… y yo estoy en contra de las políticas públicas que impiden la competencia.

      No entiendo tu argumento sobre el financiamiento: acaso ahora los agricultores acceden a él masivamente? Los bancos, como bien dices, preferirán al campesino que tenga una operación más rentable, y eso está bien. Si las semillas transgénicas pueden ayudar a eso… bien no?

      Finalmente, llamas “becerro de oro” a la competencia, pero creo que es porque no la entiendes. La eficiencia no se contrapone al bienestar. La eficiencia es una forma de medir el bienestar. Normalmente, la competencia incrementa el bienestar. En el ejemplo que pones, la competencia no “nos diría” que tienen que haber dos heladeros en la playa. No. Será la interacción entre clientes y heladeros la que nos diga cuántos heladeros es eficiente que haya. Si las personas no demandan suficientes helados, la playa no va a “aguantar” más de un heladero…. ambos perderán y uno deberá migrar a otra playa. La competencia lo único que “nos diría” es que no debemos prohibir el segundo heladero. Pero tampoco lo vamos a imponer.

      Saludos,

      Mario

  3. Mousqueton dice:

    Las generalidades son en efecto nefastas para quienes quieren llegar a conclusiones basadas en hechos concretos.
    1) No se trata de menospreciar a nuestros ignorantes nacionales que se oponen a la introduccion de los transgenicos. El autor parece que tambien menosprecia a los ignorantes Europeos que tambien se oponen a los dichosos transgenicos en toda Europa. Todos los paises Europeos se oponen a los transgenicos excepto Espana donde estan recien siendo reglamentados y basicamente en etapa de experimentacion.
    2) Quienes han elaborado los estudios que sustentan los pronunciamientos de la OMS y la FAO? Acaso han sido estos estudios desarrollados por investigadores independientes contratados por estos organismos o son estudios contratados y pagados por las empresas dedicadas a la produccion de semillas transgenicas?
    Es curioso pero estos pronunciamientos internacionales me hacen recordar los innumerables estudios que defendieron y sustentaron durante decadas que los asbestos no eran perjudiciales para la salud. Me pregunto cual fue la posicion de la OMS con respecto a los asbestos durante esa epoca…. oops…. omitieron declarar que producian cancer!
    3) Me sorprende que Evo Morales halla aceptado los transgenicos; despues de todo EM piensa que la carne de pollo con hormonas produce homosexuales! Tal vez, lo que sucede es que los transgenicos se vienen utilizando en Santa Cruz por los grandes latifundistas productores de soya en esa region que poco menos que mantiene economicamente a todo Bolivia y que ha estado a un paso de separarse de Bolivia por discrepancias con el gobierno de Morales.
    4) En lo que se refiere al manejo ordenado de los OGM en el pais eso es poco menos que absolutamente imposible. Los grandes productores van a hacer lo que les de la gana y ningun ministerio va a poder controlarlos. Yo propongo mas bien que primero controlemos a las mineras para que dejen de envenar nuestra agua y aire antes de empezar a controlar a los OGM y agricultores.
    5) Si, la agricultura es definitivamente un negocio y las empresas dedicadas a la produccion de OGM se rigen por los mismos ideales y principios que rigen a los grandes laboratorios. Ni el primero tiene interes alguno en alimentar ni el segundo lo tiene en curar. Ambos tienen un afan brutalmente desmedido por optimizar sus ingresos y utilidades y para ello no tienen ningun problema de literalmente explotar al necesitado. Tampoco tienen problema para encontrar socios y todo tipo de felipillos a nivel banca, distribucion, transporte e inclusive gobierno para forzar y consolidar su control sobre las potenciales victimas que dependen de ellos para su subsistencia.Donde hay transgenicos no hay agricultores. Solo hay grandes consorcios explotando la tierra. En Argentina la cosa es tan grave que se estan comiendo el Chaco y han obligado al gobierno a promover una ley que limite la tenencia de la tierra por parte de empresas extranjeras.
    Estos grandes latifundistas y consorcios son tan poderosos que son los uinicos que han podido parar a la presidenta. Una situacion similar a la de la empresa “Chiquita” en los tristemente famosos paises calificados como “banana countries”.
    Es muy probable que eventualmente el Peru termine incorporando los OGM. Cuando lo haga sin embargo, tendra un claro y sustentado conocimiento de las ventajas y desventajas de estos cultivos a nivel salud, biologico y manejo de cultivos. Habra desarrollado una normatividad que garantize a los consumidores el derecho a estar informados sobre los productos que consumen y a decidir que productos desean consumir. Se habra desarollado un plan coherente y tecnico para definir la ubicacion de las areas de cultivo donde se podra producir cultivos transgenicos y los cultivos en los que podran utilizarse las OGM. Tal vez solo convenga hacerlo para algodon, soya, trigo y cana dedicada a la fabricacion de combustibles mas no maiz y otros cultivos autoctonos. Se habra promovido agresivanmente una industria genetica nacional que desarrolle semillas y registre patentes de OGM nacionales.
    En fin, cuando se haga planificadamente y no entre gallos y media noche basando el sustento de las medidas en argumentos de Tweeter, Facebook y YouTube.
    Mientras tanto, apoyaremos a los cocineros porque son los que mejor argumentos tienen para impedir una nueva improvisacion en el pais.

    • Estimado Mosquetón,

      Yo no estoy menospreciando a nadie por si acaso. Discuto las ideas y he re-leido mi texto. Si hubiera alguna expresión insultante, por favor dímelo y la retiramos. No creo que nadie sea ignorante, sólo creo que protegen sus intereses. Y esto va por ambos lados.

      Ojo, cuestionas a la FAO y la OMS, pero no se trata de organismos precisamente pro-empresa, o sí?

      Te preocupa lo que hagan los “grandes consorcios”, pero debo insistir en mi argumento: producir comida es un negocio, y ESTÁ BIEN que los grandes agroindustriales tengan afán de lucro y desplacen a los menos competitivos del mercado. Eso permite que los alimentos nos lleguen a la esa más baratos. A los pequeños productores hay que ayudarlos, sí, pero con infraestructura, capacitación, reglas que favorezcan la asociatividad, etc. Pero no protegiéndolos de la competencia. Así sólo los engañamos, les damos mejores precios (a costa del consumidor) pero los mantenemos en su mediocridad.

      Saludos,

      Mario

  4. clau dice:

    bueno… es una opinion valida, en esta reciente revolucion etica en todos los planos el afan de lucro esta siendo cuestionado… y a veces deja de ESTAR BIEN. es muy dificil hoy en dia determinar donde esta la linea. Personalmente mi afan de lucro llega hasta donde esta valorado mi trabajo, es más si pudiera conectarme a una maquina que mida los ATP (moneda energetica que consume el cuerpo) que gasto por pensar una idea, analizar mi informacion y producir algo… seria excelente!! asi podria recibir lo justo por mi esfuerzo, y seria sorprendente la cantidad de sueldos que quedarian categorizados como EXTRA LUCRO… y en donde el negocio (que etimologicamente nunca significo lucrar sino la NEGacion del OCIO) podria encontrar por fin esa linea justa que no interfiera ni desplace al otro.

    • Estimada Clau,

      ¿Por qué deja de estar bien el afán de lucro? ¿Qué o cuánto es “lo justo” por tu esfuerzo? Me parece que partes de una idea de valor-trabajo (la que originalmente tuvo Adam Smith y siguió luego Marx), pero personalmente creo que tu trabajo vale no sólo tu esfuerzo sino lo que el otro puede ganar de éste. Y que como todo valor, es subjetivo y depende también de la oportunidad, escasez y otros factores.

      Partes también de la premisa de que el lucro de uno es la pérdida del otro, y esto no necesariamente es así. La interacción y colaboración entre personas crea más riqueza, esta no es estática, así que si en algún momento una persona o empresa deja sin trabajo y/o sin mercado a otra, esta última tiene la posibilidad de generar nuevos puestos de trabajo o mercados.

      Saludos,

      Mario

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