¿Transgénicos o no transgénicos? Esa es la pregunta mi querido Watson…

Por: Manuel Ruiz, Abogado por la PUCP, Director del Programa de Asuntos Internacionales y Biodiversidad de la Sociedad Peruana de Derecho  Ambiental.

El debate sobre los transgénicos en el Perú, no es nuevo. Tal vez se ha hecho bastante más visible, pero la verdad es que el tema empezó discutirse durante la segunda mitad de los años noventa. La Ley 27104, Ley de Prevención de Riesgos Derivados del Uso dela Biotecnología(1999) se adelantó a la adopción del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad (2000), y el D.S. N° 108-2001-PCM (reglamento de la Ley) fue promulgado poco después. Junto son el reciente D.S. N° 003-2011-MINAG, conforman la arquitectura legal en materia de bioseguridad en el país.

Lo primero que habría que indicar, es que la sola existencia de una estructura legal como esta, de alguna manera presupone que los productos transgénicos (especialmente semillas), son una realidad y su creciente presencia en el mundo hace casi (casi) inevitable su introducción a los sistemas agrícolas. Sin embargo, como se ha podido comprobar, las resistencias a estas semillas se han intensificado también y la siembra y el uso de semillas transgénicas (en este caso en el Perú) no va a ser aceptada tan fácilmente. Pocos se oponen al desarrollo de la biotecnología moderna, que no debe confundirse con los transgénicos. 

En segundo lugar, asumamos por un minuto que todos los argumentos “pro- transgénicos” son ciertos, que los alimentos transgénicos son inocuos (todavía discutible), que se va a elevar la productividad (mucho más discutible), garantizar la seguridad alimentaria (casi una falsedad) y sacar a los agricultores de la pobreza (muy discutible). Pensemos por un segundo minuto en la colza, soya, maíz y algodón como los cultivos transgénicos actualmente disponibles y diseminados en algunos países. Puede sostenerse con seriedad que las múltiples agriculturas peruanas (de costa, del Ande, de la selva, de subsistencia, intensiva, conservacionista, etc.), van a de pronto surgir por el hecho de conseguir semillas transgénicas. La respuesta parecería indicar que, en el mejor de los casos, es un porcentaje menor de estas agriculturas la que se va a beneficiar.

En tercer lugar, y aunque el ejemplo puede no ser el más ilustrativo, si Costa Rica ha prohibido actividades extractivas (hidrocarburos y minerales) y vive y destaca a partir de turismo relacionado con la biodiversidad, ¿es TAN inverosímil pensar en una estrategia comercial y de posicionamiento en un mundo globalizado que le permita al Perú ser diferente nuestros vecinos de continente Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y prohibir la presencia de cultivos transgénicos?  ¿No es posible pensar en una estrategia de turismo que genere bienestar a partir de la biodiversidad y sus tesoros, no “mezclada” con transgénicos? Más aún, no sería justo exigir una estrategia de desarrollo agrícola integral, que mire no solamente los éxitos agro-industriales de la costa sino que sea atrevida en buscar opciones para los pequeños agricultores dela Sierra (fondos compensatorios, subsidios directos)? ¿Tan descabellado es pensar así ? El Perú es muy diverso, en esencia poco amigable a la agricultura (por sus condiciones ambientales).

En cuarto lugar, lamentablemente, las percepciones muchas veces determinan las actitudes y reacciones. Y en este caso de los transgénicos, el sólo hecho que entre reputados científicos no haya acuerdo sobre sus ventajas y los riesgos que representan, no hace sino generar dudas e incertidumbres que además, pueden traducirse en una oposición a partir del Principio Precautorio reconocido en el Protocolo de Cartagena y la doctrina internacional.

Finalmente, por qué no llevar adelante una evaluación técnica rigurosa e imparcial, adecuada a la realidad ecológica y económica nacional,  que en función a los objetivos y finalidades que se persiguen con la introducción en el país de semillas transgénicas, brinde luces  sobre su conveniencia o no. Una moratoria unida a esta sugerencia, podría menguar las tensiones y disipar dudas que día a día, se están acrecentando. Si ya esperamos unos años, por qué no esperar algunos más y canalizar mejor esfuerzos de análisis, diseminación y sensibilización.

*La foto fue tomada de la Galería de edwardyanquen

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