Por un gobierno responsable

Por: Samuel Abad, Constitucionalista, Profesor de Derecho Constitucional en la UP, Socio del Estudio Echecopar.

Luego de una agitada y polarizada segunda vuelta electoral tenemos un ajustado resultado final. Ante la imposibilidad de votar por los candidatos de centro que anularon mutuamente sus opciones, la mayoría de peruanos y peruanas hemos tenido que decidir entre los extremos. Lo han hecho apostando por un cambio. Esta elección nos deja algunas lecciones.

El Perú no es Lima y la ciudadanía reclama mayor atención estatal. El Informe de Desarrollo Humano (PNUD, 2009) señala que sólo tres departamentos del país (Lima, Arequipa, Tacna) tienen el “índice más alto” en cuanto acceso a servicios básicos del Estado (salud, educación, luz, agua, e identidad). Por ello, es indispensable que el crecimiento económico sea equitativo.

El temor a una reforma constitucional. Hasta el momento la Constitución de 1993 ha sido objeto de diez leyes de reforma constitucional (Ley N° 26470, Ley N° 26472, Ley N° 27365, Ley N° 27680, Ley N° 28389, Ley N° 28480, Ley N° 28484, Ley N° 28607, Ley N° 29401 y Ley N° 29402) y el país sigue estable. Es importante, un reforma, por ejemplo, en materia de justicia o para limitar la inmunidad parlamentaria. No hay que tener temor a una reforma parcial de la Constitución.

La importancia del consenso. El nuevo Presidente no tendrá mayoría en el Congreso. Ello lo obligará a buscar el diálogo como mejor instrumento para encontrar soluciones y evitar conflictos. Esperemos que la sensatez se imponga y se eviten situaciones innecesarias. Una agenda parlamentaria básica debe ser un primer paso para el cambio.

Una reforma electoral. La necesidad de un Código Electoral que corrija las deficiencias detectadas, precise los alcances del principio de neutralidad para evitar las preferencias presidenciales y elimine normas de dudosa constitucionalidad como la prohibición de divulgar encuestas la semana previa a las elecciones.

Finalmente, la importancia de los controles democráticos y el respeto a los derechos humanos. Para evitar caer en autoritarismos y arbitrariedades, es preciso que el Tribunal Constitucional pueda ser un efectivo garante y que la Defensoríadel Pueblo cumpla ese papel vigilante que siempre la caracterizó. Este Congreso tiene el deber y la responsabilidad de nombrar a su nuevo titular.

En definitiva, es preciso contar con una institucionalidad democrática sólida donde se respeten la Constitucióny las leyes. Esta es la mejor garantía para la libertad y la seguridad de las personas y debe ser respetada por el nuevo Presidente. Su gran reto será emprender cambios sustanciales para acortar la brecha social existente, pero siempre con responsabilidad. De lo contrario, cinco años después, volveremos a tener un 05 de junio.

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One Response to Por un gobierno responsable

  1. santamaria abanto vega says:

    Después de la vida, la libertad es el bien mas preciado que tiene el hombre, pero si esa libertad no esta acompañada de los factores completos de su desarrollo, no es libertad, porque la persona vive apesadumbrada, con penas, amarguras,etc.- Efectivamente se debe acortar la brecha entre los ricos y los pobres

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