Una Ley General del Trabajo para el siglo pasado

Por: Gustavo Yamada, Vicedecano de Facultad de Economía de la UP

No es muy auspicioso que, como primera medida de un nuevo Gobierno sobre el tema laboral, se trate de resucitar un proyecto de Ley General del Trabajo que no alcanzó un consenso suficiente como para que se hiciera realidad en gobiernos anteriores. Este proyecto no alcanzó dicho consenso porque, desde el punto de vista de muchas empresas, que son las que finalmente generan el empleo en el país, y desde el punto de vista de la mayoría de académicos que estudiamos estos temas, el proyecto de ley iba a contracorriente de lo que se necesita para generar más empleo de calidad.

Lo que hoy se busca es una legislación flexible que permita a las empresas ajustarse más rápido a los cambios que ocurren con frecuencia en el mundo y que, a la vez sea protectora, que ofrezca seguridad a los trabajadores, no en un puesto de por vida, sino en la transición entre empleos. Esto se denomina la filosofía de la “flexi-seguridad”, algo que en las economías de mayor progreso en Europa y Estados Unidos se viene implementando hace ya varios años. Las economías emergentes que queremos llegar al desarrollo, reducir la desigualdad, tratando de mejorar las condiciones de empleo de la fuerza laboral, preferimos el tema de la “flexi-seguridad” que un proyecto comola LeyGeneralde Trabajo, que tiende a hacer más rígida la legislación laboral.

Ojalá que este proyecto, si se mantiene en esa línea, no consiga la aprobación del Congreso. La realidad del país no permitió que, en su momento, llegara a concretarse, pues tiene alrededor de ocho años de antigüedad. En ese entonces,la Comisiónde Trabajo, en la que no necesariamente se reflejan todas las tendencias y sectores del país, estaba conformada mayormente por congresistas provenientes del sindicalismo tradicional, y por ello lo aprobaron. Sin embargo, cuando se quiso pasar el proyecto al pleno del Congreso, que representa de alguna manera mejor la realidad del país, este no prosperó. En una realidad donde tenemos alrededor del 70% de informalidad, este proyecto, lejos de contribuir a una mayor formalidad, la dificulta.

En conclusión, si la propuesta es la misma que hace ocho años, no veo este proyecto muy favorable para mejorar las condiciones de absorción y generación de empleo formal. De prosperar, el efecto real en el mercado peruano sería desfavorable, ya que en vez de promover condiciones de absorción de trabajo más flexibles, las volvería más rígidas. De esta forma, el empleador sería menos competitivo y lo pensaría dos veces antes de contratar a un trabajador o ponerlo en planilla.

 Tres prioridades de política

 Para que la legislación laboral como paquete sea más pro-inclusión y pro-formalidad deben pasar tres cosas. Primero, la combinación de salario mínimo y costos laborales debe estar alineada con la realidad de la mayoría de empresas del Perú, que son PYME con baja productividad. A ellos no les puedes imponer una combinación de sueldo mínimo alto y costos salariales altos. Lamentablemente, este nuevo Gobierno prometió de inmediato aumentos generalizados del salario mínimo. Mi propuesta es diferenciar los salarios mínimos para que representen la realidad del país. La realidad de los mercados laborales y la productividad es muy distinta a partir de tres variables: la región, el tamaño de la empresa y la edad del trabajador. Esto te da un espectro de ocho opciones diferentes para diferenciar salarios mínimos.

En segundo lugar, los costos no salariales, la brecha que se forma entre el salario de un trabajador y lo que realmente le cuesta ese trabajador a la empresa, también debe representar la realidad del país. Se dio un paso conla Ley MYPE, pero esto debería generalizarse a más tipos de empresas. No debemos quedarnos en esta experiencia piloto.

En tercer lugar, el gran “cuco” de la formalización es la experiencia de estabilidad laboral absoluta que empezó en el último Gobierno militar. Luego de 40 años, esto todavía subsiste como un fantasma, ya que cada gobierno de turno trata de reaparecerla o reimplantarla (y las sentencias del Tribunal Constitucional abonan en la misma dirección). Lo que se debiera consolidar es la estabilidad laboral relativa. Si una empresa despide arbitrariamente a un trabajador, se le debe pagar una indemnización adecuada. No debe haber empleados de por vida en una empresa por derecho “divino”. Si bienla Ley MYPErebaja los costos salariales, los causales para que la pequeña empresa pueda reducir su planilla son los mismos que en la gran empresa. Por lo tanto, en toda empresa todavía existe este fantasma de la estabilidad laboral absoluta.

Salarios mínimos diferenciados

Dado que los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta ofrecían incrementos generalizados del salario mínimo, yo traté de pensar en alguna manera de cumplir con esta promesa sin mentirle al electorado, pero a la vez haciendo realidad la diferenciación del salario mínimo. En mi propuesta de salarios mínimos diferenciados, solo dos de las ocho categorías que definí anteriormente habrían justificado aumentos en su salario mínimo, ya que su nivel se situaba por debajo del 50% del salario promedio de la categoría. Para las demás categorías, hay que esperar que, con los aumentos futuros de la productividad, el sueldo promedio vaya aumentando.

El impacto de este incremento en salario mínimo, de la manera que se hizo, sería mantener un porcentaje de informalidad muy grande. La economía peruana es una de las más informales del mundo, y la dificultad para combatir este fenómeno es mayor día a día. Cada vez que se quiera compensar el aumento del salario mínimo con “otras medidas”, como lo señaló el Ministro de Economía, nos quedaremos con menos medidas que aplicar. Yo creo que el aumento generalizado de salario mínimo que acaba de entrar en vigencia no tiene sustento técnico, es solo una promesa de campaña que aparentemente “no cuesta” en términos de presupuesto público. Sin  embargo, sabemos que las leyes económicas son más importantes que las leyes que pueda dictaminar un Congreso o un Ejecutivo.

Los costos económicos de la informalidad laboral

Hay dos grandes costos que la informalidad laboral genera. Por un lado, tienes un 70% de la población que trabaja, pero cuando le preguntas cuál es el problema más grande del país, te responden que es el empleo. Esto es porque a ellos, a través de su empleo, les gustaría acceder a servicios básicos como seguro de salud, pensiones para jubilación y gozar de derechos básicos como descanso semanal y anual, gratificación, entre otros. La gente que está en el empleo informal tiene deficiencias en todos o algunos de estos beneficios, que supuestamente son universales.

Por otro lado, el costo de la informalidad para la economía es que existe un incentivo perverso para que las empresas busquen permanecer pequeñas. Una empresa puede escapar de la formalidad (y los costos que esta implica) produciendo poco, atendiendo mercados pequeños y de manera clandestina, a fin de no ser detectada por el sistema. Esto no permite a las empresas explotar su potencial exportador, gozar de economías de escala, ganancias de productividad, entre otros. Por lo tanto, si existen incentivos para ser informal, eso le genera a la economía en su totalidad una menor productividad y competitividad. La empresa informal, en el corto plazo, se ve aparentemente beneficiada porque no paga impuestos y algunos costos laborales, pero en el largo plazo se ve perjudicada por la dificultad de acceso al crédito, de llegada a los mercados por ser informales, entre muchos otros perjuicios. Así, se forma un círculo vicioso en el cual la empresa pequeña e informal no puede crecer, y la economía en general tampoco.

6 Responses to Una Ley General del Trabajo para el siglo pasado

  1. Estimados señores.
    Da la impresión que no es solo la ley la que se ha quedado en el siglo pasado, sino también el señor vice decano. Según su nota, las empresas “son las que finalmente generan el empleo en el país”, CRASO ERROR. Lo que genera empleo ES EL CONSUMO. Primero esta la necesidad (aún cuando sea ficticia) y luego la forma de satisfacerla. Casi nunca funciona al revés. Mientras haya más consumo, habrá mayor demanda y más necesidad de bienes y servicios, generando mayor empleo. No es explotando a la mano de obra que se crean economías fuertes, sino incentivando su poder adquisitivo. Ello genera oportunidades, progreso, más y mejores servicios, más competencia (que genera productividad), precios para todos los gustos, idea de bienestar y por último paz social. El trabajador pobre, mal pagado y sin bienestar, únicamente empobrece al país.
    Atentamente

    • Yamil Abugattas dice:

      No, no es un error. En el sistema capitalista, se genera empleo a través de la empresa. Existe consumo, sí, existe demanda también, por supuesto. Sin embargo, la forma en la que esta se abastece es a través del trabajo que se de en la empresas, principalmente por iniciativa privada. No es que uno quiera trabajadores pobres pero se necesita una mayor productividad si se espera un mayor pago, y estas leyes solo complican eso al promover la informalidad.

  2. David Aquino dice:

    Coincido con Alonso y agrego por otro lado que la buena academia no podría llamarle “flexi-seguridad” sino “seguridad flexible” al fenómeno laboral de marras.

  3. Sebastián dice:

    Estimado profesor Yamada:

    Sería interesante si en un futuro artículo detallara la propuesta de salarios mínimos diferenciados y las razones por las que cree que un trabajador debería ganar menos de 750 soles mensuales, considerando que, en realidad, una cantidad inferior resulta irrisoria para vivir adecuadamente o mantener una familia; junto con el método de medición de su “productividad”.

    Una explicación básica como la que se usa en macroeconomía con el modelo de mercado laboral y las distorciones que un salario mínimo por encima del de equilibrio pudiera generar, puede parecer inapelable desde el punto de vista meramente económico -si tomamos al trabajador como una mercancía tranzable, eso es-, pero bajo la perspectiva multidisiplinaria suena bastante pobre. ¿Cuál es la solución integral para el tema salarial en nuestro país?

    • Yamil Abugattas dice:

      Intentaré aproximar una respuesta. En primer lugar, la pregunta no es la correcta. No es por qué debería ganar menos de 750, o un número cualquiera. ¿Por qué debería ganar 750? Lo óptimo es que el trabajador gane de acuerdo a lo que produce, nunca más que eso. Si un trabajador le reporta a una empresa menos de 750 soles, y por ley está obligada a pagar eso, simplemente no lo contratará (desempleo). Las decisiones técnicas no se pueden tomar sobre la base de lo que la gente “merece” o “debería tener”, sino sobre lo que hay. Una decisión de otro tipo no hace más que generar ineficiencias y más problemas de los que resuelve.

  4. Sebastián dice:

    *-disciplinaria

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