El caso de la sanción a la Universidad de Lima: soluciones públicas para problemas privados

Por: Óscar Súmar A., profesor e investigador a tiempo completo en la Facultad de Derecho de la UP

El caso

El Indecopi ha resuelto un caso en el cual un alumno denuncia a la Universidad de Lima por lo que él considera un maltrato infligido por el profesor de un curso de Contabilidad, el cual “castigaba” a los alumnos que llegaban tarde a clases haciéndolos hacer cosas ridículas, como entrar al salón saltando en un pie o agarrados de las manos. Cabe destacar que el alumno estaba llevando el curso por tercera vez (con el mismo profesor) e hizo la denuncia luego de volver a jalarlo, alegando haber sufrido estrés que afectó su concentración, producto de los mencionados castigos.

¿Indecopi o TC? Importando la teoría de la eficacia horizontal

Gran parte del fundamento de esta decisión se basa en decir que éste es un trato humillante y que -por lo tanto- afecta la dignidad de la persona. Luego, el Indecopi tradujo esto al lenguaje de “protección al consumidor”, para considerar que nos encontramos frente a un servicio inidóneo. Pero la fundamentación principal del Indecopi se asemeja mucho a la del TC. El “discurso” de la dignidad y la eficacia horizontal de los derechos humanos parece haber calado hondo en el Indecopi, lamentablemente.

El discurso de la eficacia horizontal tiene el efecto de convertir en públicas áreas del Derecho que antes eran privadas. Se logra esto reemplazando decisiones individuales por decisiones colectivas. La decisión del Indecopi es una decisión colectiva en relación a la cantidad de violaciones al derecho a la autonomía contractual de las universidades que estamos dispuestos a sacrificar para reducir el número de violaciones a la dignidad de los alumnos. El Derecho privado lo resolvería diciendo “elige”: puedes cambiarte de universidad o de profesor o negociar con él o etc., etc.  En el Derecho público, una autoridad pública nos dice que en este caso debemos preferir la dignidad del alumno sobre la autonomía privada. ¿Cómo llega a establecer el límite? Es imposible -por definición- saberlo.

¿Cuáles son los límites del Derecho privado?

¿En qué punto decidimos que un caso merece una respuesta pública? Una respuesta está en los costos. Hay algunos casos donde una solución privada parece muy improbable, por ser muy costosa. Desde Coase y Calabresi sabemos que -en estos casos- podría presumirse que una solución “pública” es requerida. ¿Estamos frente a un caso donde el sistema de resolución privada de conflictos parece particularmente difícil de utilizarse? No lo creemos.

La protección al consumidor frente al sistema privado de resolución de controversias

Libro de reclamaciones, procesos sumarios y hasta la propia existencia del Indecopi se explican por la idea de que hay casos que quedan fuera del sistema legal y no deberían. Por ejemplo, a una persona no le gusta la comida de un restaurante, ¿puede demandar? Claramente no, porque los costos de demandar son mayores que las posibles ganancias, individuales o sociales, que se podrían obtener como consecuencia de la demanda. Sin embargo, algún iluminado ve el tema de otra manera: debe garantizarse a todos acceso a los tribunales. Sin embargo, este sistema no solo es ineficiente, sino que inequitativo, tal como lo ha explicado el profesor de la Universidad de Chicago Omri Ben-Shahar.

Hay casos que no deberían llegar nunca a un tribunal, por la simple razón que el costo social de hacerlos llegar es mayor que los beneficios producidos. Éste parece ser un caso en el cual el costo social de tener a un Indecopi resolviendo asuntos “domésticos” de una universidad no reporta suficientes beneficios a la sociedad como para encontrarse justificado. De la misma manera que no queremos al Poder Judicial sancionando a un papá por jalarle las orejas a su hijo o a una chica o chico por dejar plantada a su cita -pese a lo reprochables que puedan ser todas éstas acciones- tampoco queremos que Indecopi sancione a una universidad porque uno de sus profesores tenga métodos disciplinarios cuestionables.

28 Responses to El caso de la sanción a la Universidad de Lima: soluciones públicas para problemas privados

  1. Estimado amigo, me parece que coges un tema actual y atractivo, pero en esta ocasión no comparto tu opinión.
    Aunque en líneas generales, sí considero que hay un excesivo intervencionismo de las áreas de protección al consumidor del Indecopi, creo que este no es el caso.
    Creo que hay 2 premisas de índole práctico erróneas en tu argumento:
    1. En primer lugar, dudo mucho que en educación las soluciones privadas sean poco costosas. Muchas de la regulación que se da, a nivel mundial, en educación toma en consideración que los alumnos se encuentran en una situación complicada de negociación una vez que ya hicieron el primer contrato (entrar a la universidad). Los costos de cambio son muy elevados. Algunos lo llaman “oportunismo post-contractual”.
    2. En segundo término, creo que la sanción (como remedio público) sí puede superar en beneficios los costos de un procedimiento. Cuántos profesores pensarán 2 veces antes de tomar una decisión tan tonta e infantil como hacer saltar a un alumno en un pie?, cuántas universidades supervisarán más cerca a sus profesores? finalmente, cuánta exposición se hubiera dado a este caso si es que Indecopi no sancionaba?
    Yo siempre exigo a Indecopi menos casos pero más calidad (en el sentido, de que generen efectos desincentivadores en el mercado). Éste es un buen ejemplo.

    • Daniel dice:

      Estimado Andres, no concuerdo contigo para nada en tus argumentos, ni en tus conclusiones, y no necesariamente por coincidir con el autor del artículo (ya que su conclusion me parece acertada pero sus argumentos muy debiles), y es que debemos tomar varias cosas en cuenta:
      Primero que nada, concurdo con lo que dices sobre lo que denominas como “oportunismo post-contractual”, y que es cierto que las universidades pueden en algun momento aprovecharse de la actual clientela para cambiar a su antojo las condiciones originalmente contratadas, sin embargo, debemos analizar si es que este caso se trata de un “cambio” en las condiciones del contrato. Mi percepción es que no, ¿por que? simplemente por que la calidad de educación, curricula o simplemente el prestigio que la universdad de ofreció al momento de contratar el servicio no ha cambiado, no ha existido ningún cambio en la expectativa que el alumno tenia al momento de ingresar a la universidad, y si jalar un curso o se expulsado de la universidad por jalar 3 veces un curso constituye un cambio en la expectativa entonces las universidades pierden todo su prestigio (por permitir que egresen alumnos no aptos o mal educados) o para mantenerlo generan dos efectos, disminuuen sus vacantes y aumentan el precio del servicio. En el supuesto que cambie la expectativa, ahi indecopi ya puede imponer sanciones gracias a las amplias facultades otorgadas por el codigo de consumo.
      Entonces, al tener claro que este caso no tiene nada que ver con temas de incumplimiento contractual, sino con supuestas vulneraciones a la dignidad de las personas, debemos tratarlo de esta manera.
      Al parecer, tu queja trata de que el profesor toma medidas “tontas” e “infantiles” para evitar hacer llegar a los alumnos temprano, ahora, sin meterme en el tema que la puntualidad debe ser un valor de todos y que a nadie se deberia siquiera recordar que debe llegar temprano a sus compromisos, creo que INDCOPI exagera en sus funciones al castigar esta conducta, no solo por que genera costos altisimos que, finalmente, son pagados por todos los alumnos que actualmente estudiamos en la universidad. Me explico:
      1. Crees que el motivo de la denuncia en INDECOPI fue motivado por el trato “Humillante”? Yo creo que no, simplemente creo que unos padres malhumorados por lo bruto que es su hijo al haber jalado por tercera vez un curso y proximo a ser explusado de la universidad hicieron que consultaran con su abogado, el cual les dio una una posibilidad, algo temeraria, pero que parecio servir a su finalidad, evitar que ese alumno sea expulsado y echarle la culpa al profesor que, sea muy bueno o muy malo, utiliza incentivos para evitar que los mismo alumnos lleguen tarde en bienestar de ellos mismos. Si este alumno se sentia “indignado” o “estresado” por las bromas gastadas en contra de él, debo suponer que no llegó tarde una vez, sino varias veces, lo cual puede demostrar el motivo de su tercera jalada, el hecho de llegar tarde. Además, si tan “indignado” o “estressado” se sentía este alumno por llegar tarde, la solución es más sencilla y no genera sobrecostos, LLEGAR TEMPRANO. Entonces, debemos castigar al profesor por jalar al alumno? Yo creo que no, pienso mas bien que el alumno lo tiene bien merecido, por que uno para estudiar debe tener interés, y llegar tarde a una clase demuestra desinterés. Entonces, el desinterés de este muchacho por estudiar genera que el resto que si tenemos ganas de estudiar nos aumenten la pension para pagar una multa impuesta por una atribución que jalado de los pelos posee INDECOPI
      2. Ahora, respecto del trato humillante, por que esperar a fin de ciclo de la tercera vez que llevas el curso con el mismo profesor para aclamar un trato humillante? Entonces, acaso el trato solo es humillante cuando jalas por tercera vez el curso y estar por ser expulsado de la universidad? O solo te diste cuenta de la humillación cuando tus amigos se burlaban de ti por haber jalado por tercera vez y estar proximo a una expulsion? Si bien es cierto que las valoraciones las hace cada uno y si para mi algo humillante puede ser que me obliguen a entrar al salon agarrado de la mano y para otro le parece mas bien un juego de niños, INDECOPI estaria lleno de denuncias acerca del trato de los profesores hacia los alumnos. En todo mi ciclo estudiantil, hasta ahora, he tenido todo tipo de profesores, buenos, malos, graciosos, grotescos, serios y no por que unos me gusten mas que otros, voy a denunciar a los que no me gustan, por que simplemente al momento de meterme con el profesor estoy aceptando los términos propuestos, y si no, me meto con otro profesor. Si aplicamos la simple teoria del “Cheapest cost avoider”, tenemos que para el alumno es mas facil evitar el costo generado por el profesor que a la universidad. Y si me dices que no, que la universidad debe velar por que los alumnos se sientan bien con los profesores y contratar a los de mejor calidad, y que INDECOPI debe velar por que esto sea asi, estariamos entrando ya en un sistema de control de calidad, lo cual, dejame recordarte, genero la crisis de Alan en el periodo 85 – 90. Si tu argumento es un poco mas profundo y me dices que pasa si es que solo hay un profesor para ese curso, bueno, la respuesta es mas sencilla aún, es mas barato que el alumno (quien tiene el control de su propio tiempo) prevea una situacion desagradable y opte por llegar temprano o tarde de acuerdo a sus preferencias, que INDECOPI multe a la universidad por que un profesor intenta incentivar a los alumnos a llegar temprano. “Pero que pasa con la dignidad de las personas, éste se debe proteger a todo costo”, diran algunos, bueno pues, en este escenario, si permitimos la multa, los profesores que quieren incentivar a sus alumnos a llegar temprano optarán por al mas sencillo, no dejar que el alumno entre a clases luego de la hora de entrada, que, pienso yo, es lo mejor (a pesar de ser tardon a veces). Pero bueno, cada profesor tiene su metodo y yo no soy quien para imponer esquemas.
      Finalmente, el profesor intenta, mediante microincentivos, tratar que los alumnos lleguen temprano a clases, si no te gusta el “maltrato”, entonces llega temprano. Que si se puede o no tomar este tipo de actitudes frente a los alumnos, yo creo que si, ya que en ningun momento se está “obligando” a nadie a hacer nada, simplemente es un requisito para entrar luego de iniciada la clase, sino te gusta, no lo haces, no entras a clase y te pones al dia despues.
      Saludos,

      • Gracias por tu comentario, Daniel. Aunque se hubiera apreciado que fundamentaras tu crítica.
        Saludos,
        Oscar Súmar

      • Daniel dice:

        Dr. Sumar, fundamentando mi critica. Enrealidad no me parece incorrecto lo señalado en el artículo, simplemente me parece muy breve, asumo que es por tema de espacio. Al ser breve y no haber tanto desarrollo, deja muchas cosas al aire.
        Respecto del primer punto, ¿Indecopi o TC?, creo que la observación no solo acertada, sino que debería ser el centro del argumento para rechazar, tanto de forma como de fondo, lo resuelto por el Indecopi ¿por que? Muy sencillo, el Indecopi es una entidad encargada de salvaguardar los derechos de los consumidores, entre los cuales, de acuerdo a las amplias facultades otorgadas por el codigo de consumo, se encuentran la obligacion de brindar información suficiente, protección a los denominados “derechos economicos”, contra métodos comerciales coercitivos, etc. Ya demasiadas facultades se ha autootorgado Indecopi cuando resuelve por el “trato discriminatorio” resuelto en el caso de Golds Gym, ¿y ahora esto? Mas alla de que sobrepasa sus facultades, creo que el enfoque que tiene esta entidad no es el correcto, debemos recordar que estamos hablando de temas de derechos constitucionales de las personas, que incluso para el TC es dificil de desarrollar (y en especial el tema de dignidad de las personas), no faltas al deber de informacion o frustracion de expectativas de los consumidores, entonces ¿por que indecopi se mete? Personalmente pienso que el caso debió ser declarado improcedente, ya que el análisis de este tipo de casos de para el TC.
        Ahora, respecto al tema de los límites del Derecho privado y La protección al consumidor frente al sistema privado de resolución de controversias, creo que es correcto tener en cuenta el Teorema de Coase, ya que al existir una relación contractual entre el alumno y la universidad, es mas, siendo el alumno cliente de la universidad, ésta va a hacer lo posible por mantener a su consumidor “feliz”, además, debemos tener en cuenta que la Ulima tiene una variedad de métodos de calificar a profesores y las autoridades son muy accesibles (por lo menos en mi facultad), por lo tanto, los costos de transacción son bajos y permite que se llegue a la solución mas eficiente sin la necesidad de que el estado intervenga. Es cierto que no todos los casos pueden ser judicializados, ya constituye otro analisis si es que es procedente este caso ante al PJ, sin embargo, a mi me queda clarisimo que no es procedente en Indecopi.
        Como dije, no considero que la apreciaciación brindada en el artículo sea incorrecta, simplemente creo que la debilidad de los argumentos radica en que no se han desarrollado a profundidad algunos temas que yo considero importantes (repito, asumo que es por falta de espacio).
        Saludos,

      • Efectivamente hay limitaciones de espacio en el blog, Daniel. Justamente la idea es que la discusión se enriquezca, como creo que ha hecho, a través de sus intervenciones. Gracias por participar. Saludos,
        Oscar S.

  2. Gracias por opinar, Andrés. Sin duda tu comentario contribuye a enriquecer el post y el blog en general. Me parece muy bueno tu comentario. Comparto la primera de tus “críticas”. Mi comentario es inexacto en ese punto, pero más por un tema de espacio que otra cosa. En otros posts sobre estándares o cobros de las universidades, he hecho hincapié en el tema que mencionas. En este caso, sin embargo, creo que no es un tema tan relevante, ya que el alumno no requería cambiarse de universidad, sino solo llevar con otro profesor. Otras “soluciones privadas” son que los alumnos conversan entre ellos, evalúan a los profesores, las universidades mismas los puedan sancionar, etc. Al igual que en el caso del restaurante, es verdad que el daño ya está hecho. Si uno eligió un mal restaurante o un mal profesor, ya “se piñó”. Pero la política pública no se enfoca en la anécdota, sino en si -en el agregado- existen mecanismos sociales -privados- suficientes para que la situación general sea óptima. El caso del profesor es curioso y es curioso precisamente porque a muy pocas personas se les ocurre asumir los costos de actuar de esa manera…

  3. Joshua Barten dice:

    Si bien es cierto que el “castigo” podría ser considerado como humillante, creo que antes de llevar el caso a instancias como Indecopi o TC, se debería de revisar el trasfondo del caso. El alumno está en falta por llegar tarde a clases, y si no me equivoco, la mayoría de universidades tienen un tiempo de tolerancia, luego del cual no se está permitido ingresar al aula (desconcentra y disrumpe el ritmo de la clase). Entonces este profesor está ofreciéndole una alternativa sobre otra alternativa.
    El alumno tiene la opción de llegar temprano o de llegar tarde. Frente a la alternativa de llegar tarde, tiene la opción de hacer el ridículo (refuerzo negativo, apoyado por infinidad de psicólogos) o de no ingresar a la clase. El profesor simplemente está tratando de desincentivar una conducta despreciable (impuntualidad), a través de métodos pedagógicos… y creo que existe un término de libre cátedra para eso.

    En todo caso, si a la universidad le parece que no es la forma adecuada de desincentivar el comportamiento, es una solución privada la que se requeriría, ya que en teoría lo que la universidad persigue es la excelencia de sus alumnos, por lo que tiene incentivos para garantizarla.

  4. Fernando del Mastro dice:

    Muy buen artículo Oscar, es necesario reflexionar, como en tu artículo, sobre estos argumentos medio gaseosos de nuestro sistema legal (como el de la “dignidad” usado por Indecopi). Tus aportes desde la economía me parecen importantes y útiles. Me gustaría aportar desde la perspectiva del vínculo entre derecho y psicología.

    Desde esa perspectiva, creo que el “castigo” del profesor no es, en todos los casos, un método disciplinario errado. Si uno llega tarde afecta el respeto al resto e interrumpe la clase, hacer algo ridículo permite darle a la clase algo de diversión y así “pagar” la falta (no estoy seguro de que el profesor haga explícita esa relación en clase, pero a nivel implícito igual podría tener un significado para el “infractor”). Por lo demás, la sanción genera diversión, buena vibra e incluso fomenta la creatividad, lo que me parece positivo.

    Es claro, sin embargo, que algunos alumnos tímidos podrían verse afcetados por la medida y verse en desventaja frente al tardón extrovertido. Esto podría afectar la igualdad de los alumnos y, peor aun, podría reforzar el prejuicio (injustificado) de que el tímido es menos “bacán” que el extrovertido, lo que sí tiene efectos muy perjudiciales. Desde ese punto de vista, la medida del profesor afecta bastante la “dignidad” del tímido tardón. Quizá el profesor debería generar otra oportunidad para los que no quieran hacer una gracia, dando cuenta que hay diversos modos de reestablecer el quiebre generado al llegar tarde.

    Esta última reflexión me parece interesante porque, visto desde una perspectiva del impacto psicológico de la medida del profesor en los alumnos, podríamos considerar el el “costo” generado por el profesor aumenta.

    En cualquier caso, quizá bastaría con indicar en la guía de matricula que el profesor tiene ese método, aunuque es probable que eso también impacte negativamente a los “tímidos” que, conciente o inconcientemente, pensarían “no puedo en este curso”. Ojo que las personas tímidas, en nuestra cultura, la tienen difícil, más aún si son hombres (el paradigma del hombre es ser agresivo, fuerte, extrovertido y no tener temor, lo que genera, como muestran algunos estudios, que los niños tímidos sean muchas veces objeto de desprecio y burla por parte de sus compañeros).

    Lo que queda claro, ahora bien, es que el argumento de la “dignidad” es ridículo y no tiene contenido alguno. La psicología podría ayudar a darle algo de contenido, en este caso se trata de una medida que puede afectar el autoestima de los estudiantes tímidos y reforzar el prejuicio que enaltece al extrovertido.

    Me aventuro a decir que el derecho y la psicología podrían ayudar al AED a comprender más profundamente costos y beneficios que no siempre son medidos a profundidad. Sería genial saber qué opinan sobre ese punto!

    Gracias y felicitaciones por el blog y por el artículo!

    • Excelente aporte, Fernando. Sin duda la psicología podría ayudar a entender en más detalle el caso. Usar el análisis económico o cualquier otra disciplina es un intento por salir de los discursos auto-referenciales o “circulares” en los que habitualmente caemos los abogados. Apelar a la “dignidad” como justificación para resolver el caso es un claro ejemplo de esto último…
      Oscar S.

  5. Vanessa Heller dice:

    No soy especialista en el análisis económico del derecho pero estoy de acuerdo con la opinión de Oscar. El alumno claramente ya había cometido una falta y el profesor le está dando una alternativa para ingresar al aula. A modo de reflexión recuerdo algunos castigos de nido o primaria tales como por hablar mucho un profesor te mandaba a una esquina y quedarte allí durante varios minutos o escribir “no debo hacer xxx”, entre otros. Me pregunto si eso también va contra la dignidad de la persona. ¿Acaso Indecopi debería intervenir? Creo que, como también se comentó, es una política de la institución educativa la manera que el profesor debe sancionar a sus alumnos.

  6. Muchas gracias por tu comentario Vanessa! Parece claro que esta resolución amplía de manera peligrosa el ámbito de intervención del Indecopi.

  7. Gustavo Rodríguez García dice:

    Estimado Oscar. Sabes lo que pienso pero igual aquí va. Estoy de acuerdo con tu comentario pero, agregaría, que es sumamente peligroso el nivel de subjetividad del Indecopi al pronunciarse en este caso. Y esa subjetividad genera un costo que va más allá de lo evidente. Destruye la predictibilidad. Al Indecopi le “parece” que es un trato indigno pero no evalúa circunstancias específicas del caso concreto. El principio siempre es, y siempre debe ser, el de la presunción de licitud de las acciones de los particulares. En este caso, basta que un alumno cuestione una práctica (que es una afección porque depende de la mera sensibilidad del alumno) para que, tomando el reconocimiento de la práctica del profesor (pero no la aceptación de la infracción) el Indecopi sancione. Finalmente, y aunque pueda parecer impertinente, es muy adecuado tu comentario en el sentido que las políticas públicas no se pueden ocupar de lo anecdótico. Pienso que el Indecopi tiene cosas más importantes qué hacer que conocer este tipo de causas perfectamente intrascendentes en términos generales. Discrepo radicalmente del pronunciamiento del Indecopi.

  8. César dice:

    Oscar:
    no me queda claro tu planteamiento por varias razones:
    (i) un primer tema procesal, cuál habría sido tu pronunciamiento? ¿improcedente, no? Es lo único que queda, pero el supuesto de hecho si encaja dentro del supuesto de la norma. En el caso se discute si constituye un servicio idóneo que un profesor ridiculice a un alumno para que ingrese al salón después de la hora de tolerancia. Creo que si encaja dentro del supuesto de hecho de la norma y, por tanto, si es procedente. En tu razonamiento indicas que Indecopi no debió intervenir, pero no indicas cuáles son las razones jurídicas de procedencia que te permitirían afirmar esa conclusión. Creo que te vas más a sustentar que no debería estar prohibido, pero ese es un argumento para cambiar la norma o establecer una excepción, mas no para criticar lo que hizo el Indecopi.
    (ii) dices que el consumidor puede elegir; pero como ya dijo Andrés la falta de información y los costos de cambio son altas. En algunos casos, hay casi como un monopolio (un solo horario o dos horarios), con lo cual, muchas veces no te queda otra que meterte con ese profesor. Por ejemplo, en las universidades hay más demanda que oferta por cursos, motivo por el cual no te queda otra que meterte en el único que te queda abierto. En este tipo de situaciones, no funciona el modelo de competencia que estás proponiendo. Para que ello se solucione, la libertad de entrada tendría que ser perfectamente libre; sin embargo, ello no es así, porque la entrada al mercado de oferta de cursos depende de la Facultad o de la Universidad.
    ESta es una primera duda que me queda de tu razonamiento.
    (iii) tu ejemplo del restaurante no es pertinente. Aquí no se discute si me gusta como el profesor enseña los contenidos del curso. Aquí se discute si un profesor puede, o no, ridiculizar a los alumnos, y hay que ver si eso es un riesgo que compra un alumno cuando se matricula en un curso. El alumno si compra el riesgo de que el producto no reúna las características que esperaba, pero no creo que compre el riesgo de que el profesor lo ridiculice.
    (iv) Luego, si el castigo impuesto por el profesor ha ridiculizado o no al alumno es una cuestión de valoración y de probanza. No me queda claro que el hecho de que sea difícil sea probar y argumento ello sea una razón suficiente para sustentar que el Indecopi no intervenga. Probar los casos de corrupción de altos funcionarios son muy difíciles de probar, pero no por eso no vas a investigar.
    Un argumento pueden ser los costos administrativos, pero ello se podría arreglar mediante dos vías: (i) las tasas administrativas; (ii) la multa que debe incorporar el costo administrativo o si quieres lo separas vía otro cobro; y, (iii) internalizando todos los costos privados y sociales a quien realizó la conducta dañina. No me queda claro cuáles son las razones de porqué no se podría hacer eso en este caso.
    (v) Hay razones morales y de justicia que no me quedan claro de tu razonamiento y de otros que comentan. Por momentos, parecerían pensar que los valores son relativos o son escépticos de cualquier fundamentación racional de los valores. Ello no es tan claro en la doctrina que discute sobre teoría de la justicia y ética.
    (vi) Quizás, una primera aproximación es discutir aquellos casos que son inaceptables es la sociedad. No le dices a las personas como comportarse, cada uno es libre de comportarse como quiere, siempre y cuando no haga daño a otros. Pero si haces daño a otro, debes tener algún tipo de responsabilidad. Ahí podemos discutir si es civil, administrativo o penal.
    Por ejemplo, a mi me contaron un caso de un profesor en los años 80 que acosaba a sus alumnas, incluso las invitaba a su departamento, para pasarlas cuando estas salían jaladas. Como en esa época no se tenía muy en claro lo del acoso sexual ni de los derechos de las mujeres, muchas no se quejaban, pero creo que a todos nos queda claro que ese tipo de conductas es inaceptable, debería ser sancionado y no sé si debería ser hasta penal. El hecho de que tenga libertad de cátedra no justifica que pueda hacer cualquier cosa o le permita hacer cualquier proposición a sus alumnos.
    Otro caso, en mi época ya a fines de los 90 e inicios del 2000 había un profesor que agredía a las chicas rubias y tenía prejuicios contra las personas que consideraba eran de clase alta. Ese profesor ya no enseña, pero yo creo que si mi amiga lo denunciaba por la forma como la trataba tendría un caso.
    bueno pensaba escribir algo al paso, pero me salió un poco largo,
    felices fiestas,
    César

  9. Estimado César, creo que una primera cuestión es la diferencia entre que algo “no te quede claro” y que no compartas una opinión; aunque se agradece el eufemismo jaja

    (i) No me he pronunciado acerca del sentido de la resolución, precisamente porque no era mi intención hacerlo. Aparentemente tú crees que debí hacerlo -por algún motivo que escapa a mi intendimiento-; y, luego, -de esta idea- derivas una crítica acerca de mi falta de precisión en relación a ese punto… Mi crítica es más general, no veo por qué no podría cuestionar la existencia de la norma o del Indecopi mismo. Procesalmente o sobre el fondo, se me ocurren 10 mil maneras de rechazar la denuncia, pero me aburre el solo pensar en escribirlas.

    (ii) Estamos hablando de un caso concreto, no en abstracto. En la ULima más de un profesor dicta Contabilidad. En la ULima más de un profesor ha sido removido por salir bajo en las encuestas. En la ULima los alumnos critican a sus profesores. La ULima es parte del consorcio, así que puedes llevar ese curso incluso en otra universidad. En Perú puede ser algo complicado, pero no excesivamente complicado, cambiarte de universidad, sobretodo cuando eres un mal alumno. En este caso concreto, el alumno estaba llevando el curso por tercera vez con el mismo profesor. Etc., etc.. Como mencioné bajo el comentario de Andrés, no es que el tema de las barreras de acceso escape a mi conocimiento, he hecho referencia a ellas en el caso de la educación en otros posts, pero también me parece que el tema de las medidas privadas no se circunscribe a la posibilidad de cambiarte de universidad. Me parece una visión bastante limitada del asunto.

    Además, tu idea de que debe existir “competencia perfecta” para que -recién ahí- consideremos que el mercado es una alternativa es errada. Creo que es algo más o menos establecido que la acción gubernamental tampoco es perfecta. Con lo cual, el mercado no requiere ser perfecto, sino solo mejor que la acción gubernamental.

    (iii) No sé en qué te basas para decir que compra tal o cual riesgo, pero no otro y, menos aún, cómo de eso tendríamos que derivar que la intervención estatal es requerida. Es inexacto decir que el maltrato de un profesor es distinto a la calidad general de la universidad. Sea que nos parezca más grave que no tener papel higiénico en los baños o no, es indudable que afecta la calidad del servicio e inclusive ese es el fundamento de la decisión del Indecopi (por lo menos si consideramos que existe una relación entre “idoneidad” y calidad).

    (iv) Creo que acá estás respondiendo a un comentario de Gustavo, no al mio, porque yo no he escrito acerca de eso.

    (v) No es que no queden claros, solo que no he escrito sobre eso. Quizá acá estás respondiendo a Fernando. Si te parece un ángulo útil del caso hablar acerca de tus ideas morales, entonces hazlo.

    (vi) Primera vez que escucho que “cualquiera que le haga un daño a otro necesariamente debe indemnizarlo”. Creo que te has olvidado de otros elementos que deben confluir para que consideremos que el atribuirle responsabilidad a una persona esté o no justificado.

    Y sin duda que alguna conducta que hoy nos parece irrelevante en el futuro nos puede parecer más grave y pasible de sanción penal. Quizá en el futuro el no saludar a alguien sea un crimen de lesa humanidad, hasta entonces -sin embargo- criticaré como absurda una decisión, norma o institución que se dedique a perseguir a personas por no saludar.

    Bueno, gracias por comentar, happy Festivus!

    Oscar S.

  10. César dice:

    Oscar:
    Jurídicamente si es importante discutir si es un tema de procedencia o infundado. No es una cuestión banal. Si es una cuestión de procedencia el Indecopi no es competente o la materia no es justiciable. Hasta donde entiendo, el hecho infractor es el siguiente:
    “El profesor ridiculizó a Y para permitirle ingresar al salón por haber llegado tarde”. (HI)
    Ahora, el segundo paso es si ese hecho o conducta encaja dentro del supuesto 8 tal como lo entiende el Indecopi:
    Todo proveedor se encuentra obligado a prestar un servicio idóneo. En caso su servicio no sea idóneo, puede ser denunciado. (SH)
    Ahora hay que ver si HI encaja dentro del enunciado de SH. Si encaja es procedente y se entra a analizar si se ha probado o no la conducta denunciada. En caso contrario, se declara improcedente.
    Desde mi punto de vista, HI encaja dentro de SH.

    Puede ser que a mi me parezca que HI no debe ser juzgado por el Indecopi, pero ello es un argumento para cambiar la norma o establecer excepciones. Pero mientras ello no ocurra, el Indecopi no puede decir que no va a entrar a juzgar ese tipo de situaciones. ESe sería un pronunciamiento contra legem.

    sobre los demás puntos, luego te doy algunos comentarios.

    • César, comprenderás que “idóneo” es una palabra suficientemente amplia y abstracta para abarcar casi cualquier hecho o conducta realizada por un proveedor. No creo que se necesite cambiar la norma. El Indecopi ha demostrado ser suficientemente creativo en relación a la interpretación de las normas a lo largo de su existencia. Por otro lado, el razonamiento que propones es conocido por todos desde que llevamos Introducción al Derecho, pero suele no ser muy útil cuando nos enfrentamos a conceptos “abiertos” como el señalado arriba.

      Y sigo manteniendo mi punto. No sé por qué tendría que circunscribir mi comentario a una crítica al sentido de la resolución: bien podría estar criticando a la norma o al Indecopi mismo.

  11. César dice:

    Con relación a tu ejemplo de saludar a la mano y pedirle a una chica que vaya a tu departamento para no desaprobarla o discriminar a una persona por ser blanca o por parecerte pituquita, no sé, intuyo, creo, que como que son un poco distintas.
    Creo que la gravedad de los ejemplos no son comparables, pero respeto tu opinión aunque, ahora sí, no la comparto.

  12. Gracias por tu comentario “Organo Gold”. Saludos,

  13. Bilibio dice:

    El alumno NO cometio ningun falta. Ser triquero no es una falta porque NO PERJUDICA EL DERECHO AJENO. Basta recordar al mas famoso triquero del Peru, que perdio su permanencia en la Catolica y luego fue Presidente del Peru dos veces. Fue triquero y que miercoles? Ser triquero no es una falta, ni delito, mas bien, distincion en un ejercito de mediocres amaestrados. En cambio, obligar a saltar en un pie, obligar a bailar cumbia para JOLGORIO PERSONAL (enfermizo y espeluznante) aprovechando su posicion de dominio docente-alumno es UNA FALTA, UN DELITO GRAVISIMO contra la libertad personal del alumno y del futuro de la familia del alumno. Denota un caso enfermizo de abuso, soberbia, facismo, y colonialismo. Si el profesor es graduado de la misma facultad y universidad, indica una formacion sistematica de contadores locos. Quien es el decano de esa facultad de contabilidad? 8a? El alumno y su familia deben ir a la Comision de Derechos Humanos de la OEA a quejarse porque se encontraba en el 8vo ciclo cuando fue humillado. Ese alumno debe postular para Presidente del Peru por ser valiente

  14. Walter dice:

    Muy interesante el punto de vista y lo comparto en la medida que no todo conflicto en particulares debe llegar a los tribunales, sin embargo hay algo de lo cual no se hace mención, en el caso en concreto, no se llegó a ningún acuerdo; es decir, las partes nunca llegaron a una solución y al ser sometido a conocimiento del tribunal administrativo, éste se pronunció. Hay que tener en cuenta que si se hubiera pronunciado en sentido contrario, las críticas hubieran venido de la otra acera. Hay que reconocer el alto grado de subjetividad del conflicto. Saludos Oscar.

  15. Bird dice:

    Cuál es el fundamento jurídico del análisis “económico” al caso. Es decir, interesante, bonito y hasta seductor, pero desde la constatación de lo que en nuestro sistema jurídico rige, ¿cuál es tu punto de partida? ¿Cómo te justificas?

    • Estimado Bird,
      Gracias por tu comentario. La justificación de la decisión del Indecopi está relacionada con el concepto de “idoneidad”. En este caso, Indecopi ha interpretado “idoneidad” como la obligación del proveedor de respetar derechos constitucionales de los usuarios del servicio. Al hacer esto, está asumiendo varias cosas, entre ellas, un concepto bastante extenso de “idoneidad” y la regla según la cual los “privados” tenemos un deber de respetar los derechos fundamentales de otros privados. Esas no son premisas “pacíficas”, ni fáciles de derivar. Por lo tanto, si me pides una solución más “técnica” del caso, yo diría que se podría llegar a ésta sea reduciendo el significado del concepto “idoneidad” o no considerando que los derechos fundamentales tienen eficacia horizontal.
      Fuera de esto, hay que considerar que -por lo menos desde la perspectiva del método funcional- ninguna interpretación jurídica “técnica” se sostiene apelando exclusivamente al Derecho. Y es que, nada en el Derecho nos ilustra acerca de la conveniencia de tener una definición más o menos estrecha de “idoneidad”. Entonces, uno debe recurrir a ideas filosóficas, sociológicas, económicas, etc.; para poder referirse a la conveniencia de una u otra interpretación. En este caso, he usado la perspectiva económica para sostener que -dado que existen mecanismos privados en este caso- no es necesaria la intervención del Estado y -por tanto- una interpretación extensiva del concepto “idoneidad” no es necesaria.

      En los comentarios también hay algunas ideas relacionadas a tu pregunta.

      Saludos,

      Oscar Sumar

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