¿Deben percibir utilidades los trabajadores de las empresas contratistas? Algunos comentarios respecto de la propuesta recogida por la Ley General de Trabajo

Por: Percy Alache Serrano, Abogado asociado del área laboral de Hernández & Cía Abogados. Profesor del Postítulo de Derecho del Trabajo de la PUCP

Desde hace algún tiempo se viene discutiendo esta situación, pero al parecer tendría un horizonte definido con ocasión del proyecto de Ley General de Trabajo (LGT). Al respecto, la Comisión de Expertos encargada de la revisión y actualización de la LGT[1], ha señalado que: Con el objeto de resolver una situación estimada injusta por muchos sectores, se reconoce el derecho de los trabajadores de las empresas contratistas a participar de las utilidades que genere la empresa principal para la cual estos prestan servicios. Para tal efecto, se establece un procedimiento que al mismo tiempo que garantiza este derecho persigue evitar diferencias notorias de ingresos entre los trabajadores de la empresa de servicios” [2].

Bajo este contexto, el problema central consiste en determinar si deben repartirse las utilidades únicamente entre los trabajadores de la empresa principal, tal como viene siendo actualmente, o es posible ampliar el universo de beneficiados incluyendo a todos los que intervienen en el ciclo productivo de una determinada actividad económica, como son los trabajadores de las empresas contratistas.

Los argumentos que justifican la propuesta de la LGT sostienen que no existe razón objetiva para excluir a los trabajadores de las empresas contratistas, en tanto estos contribuyen directamente en la generación de riqueza de la empresa principal (a través de la puesta a disposición de su fuerza de trabajo e incluso estando expuestos a los mismos riesgos que los trabajadores de la empresa principal)[3]. Asimismo, se indica que no representará un mayor costo para las empresas, pues el porcentaje a distribuir seguirá siendo el mismo, variando únicamente el número de trabajadores beneficiados.

Por el contrario, los opositores señalan que la medida desincentivará la inversión dificultando la utilización de la tercerización de servicios como forma de organización empresarial. Se agrega que, las utilidades dejarán de ser atractivas para el personal de la empresa principal pues el monto del beneficio se verá reducido. Adicionalmente, se señala que este mecanismo distorsionará la figura del empleador – contratista, ya que con el tiempo es probable que se solicite la extensión de mayores beneficios económicos[4].

Si bien resulta loable que la LGT pretenda corregir la brecha remunerativa entre los trabajadores de la empresa principal y aquellos de las empresas contratistas en cuanto al reparto de utilidades, es necesario que se establezcan supuestos concretos en los que proceda el pago del beneficio.

Por ejemplo, resultaría razonable que el beneficio proceda en aquellos casos en los cuales la empresa contratista tenga pocos clientes o preste servicios de manera exclusiva y haya generado utilidades considerablemente menores a las obtenidas por la empresa principal, pero sería cuestionable que el pago proceda cuando la empresa contratista tenga una pluralidad de clientes que le hayan generado una rentabilidad mayor que la empresa principal.

Ligado a lo anterior, es indispensable que se fortalezca la fiscalización en materia de tercerización de servicios a fin de determinar si estamos ante una modalidad contractual válida o ante un fraude. En este último caso, no hay discusión en que los trabajadores afectados perciban las utilidades directamente de la empresa principal por ser su empleador real.

En síntesis, queda claro que si bien puede resultar equitativo el otorgamiento de utilidades a los trabajadores de las empresas contratistas deben delimitarse los supuestos de procedencia del beneficio, lo cual debe estar acompañado de una importante labor de control que persiga la erradicación de las empresas contratistas informales que en buena cuenta son las principales responsables de la precarización en el empleo de dicho sector de trabajadores.


[1]Designada mediante Resolución Ministerial No. 257-2011 y compuesta por los doctores: Carlos Blancas Bustamante, Alfonso de los Heros Pérez – Albela, Javier Neves Mujica, Mario Pasco Cosmópolis, Jaime Zavala Costa y Alfredo Villavicencio Ríos.

[2]Informe publicado en el suplemento Jurídica del diario oficial “El Peruano” el 7 de febrero de 2012. Pág.5.

[3]Esta posición ha sido desarrollada en el Proyecto de Ley No. 263/2011-CR. http://www.congreso.gob.pe/comisiones/2011/trabajo.htm

[4] Opiniones diversas recogidas por el Diario Gestión los días 23 y 24 de enero de 2012.

*Imagen tomada de la galería de Colombia Travel

2 Responses to ¿Deben percibir utilidades los trabajadores de las empresas contratistas? Algunos comentarios respecto de la propuesta recogida por la Ley General de Trabajo

  1. Yamil Abugattas dice:

    Bueno, con todo lo que interviene el ministerio del trabajo no es de sorprender estas brechas. El salario mínimo está altísimo, los beneficios son demasiado caros para el empleador, tener a alguien en planilla es muy costoso y, por si fuera poco, despedir es un infierno. Creo que hay otras cosas que arreglar en la LGT antes que tratar de modificar el “escape” o “fuga de presión” que significan los contratos de servicios.

  2. Luis Correa dice:

    Estoy de acuerdo con la Ley General del Trabajo en el punto de nivelación de pagos de utilidades, a lo largo de mi vida profesional he visto una discriminación salarial que no tiene sentido ya que se realizan actividades similares o diferentes pero sin ellas no se sumaria el aumento de la productividad dentro de las empresas. la vigilancia, la limpieza, la clasificación y ordenamiento y otros según la idea de algunos teóricos no son actividades principales de los giros de las empresas, pero imaginemos un lugar de trabajo sucio, una fábrica sin clasificación y ordenamiento, ¿Se puede pensar que habrá productividad en la mano de obra “principal” de esta empresa? En la actualidad se ha dado una serie de estudios de ambiente, trabajo, clima laboral y productividad que sería interesante tomar en consideración para darnos cuenta que sin estas actividades “secundarias” no habría productividad en su totalidad. Finalmente, debe haber control extendido de los derechos laborales tanto en empresas contratistas y principales por parte del MInisterio del Trabajo esto debo ser actividad principalisima de este organismo estatal, al simil del cuidado de la inflación por parte del BCR, ya que el descuido de este control conlleva a la reducción de los ingresos reales de las familias.

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