La crisis del fútbol. Crónica de un mal gobierno corporativo

Por: Juan José Martínez Ortiz. Profesor del curso Economía y Derecho en la UP

Tal como vemos en el caso del fútbol peruano, el mal gobierno de las organizaciones (llamado también gobierno corporativo) puede llevar a una crisis y a la final desaparición de las propias organizaciones y de las actividades que realizan.

En toda organización se puede identificar internamente dos grupos o sectores: los titulares de la organización y los administradores. Los titulares son los dueños o beneficiarios de la organización. Son aquellos que la han constituido o los que formalmente tienen el máximo poder interno. Los administradores en cambio son aquellos que han recibido de los titulares facultades o autoridad para gestionar, manejar y tomar decisiones en la organización. Estas decisiones son vinculantes para toda organización.

Dependiendo del tipo o figura legal que adopte la organización, estos titulares pueden adoptar diversos nombres. Así podemos tener Accionistas, socios y asociados, según nos estemos refiriendo a una sociedad anónima, a una sociedad comercial o a una asociación civil, respectivamente. Lo mismo sucede con los administradores. Estos pueden denominarse Presidentes, Directores, Gerentes, etc.

En las organizaciones, los titulares y los administradores no siempre son los mismos sujetos y sus intereses no son simultáneos ni congruentes. A veces encontramos que los accionistas, socios o asociados, simultáneamente ejercen de directores o gerentes. Sin embargo, también existen casos donde los titulares permanecen apartados de las decisiones y la gestión de la organización. Así, en ocasiones vemos que se contratan como administradores a personas que no pertenecían a la organización y que no tenían la condición de titulares. En otros casos, se designan administradores a algunos titulares.

Un punto crucial en el gobierno de las organizaciones o gobierno corporativo es la divergencia de intereses entre titulares y administradores. Ambos grupos tienen sus propios intereses y estos ser contrapuestos. En esta situación, los administradores pueden tomar decisiones o acciones que privilegien su posición particular, sin considerar a los titulares de la organización (o inclusive a costa de ellos).

Gradualmente este tipo de acciones pueden ir desde administradores que reciben pagos desvinculados de su desempeño, pasando por transacciones donde existen conflictos de interés hasta el apoderamiento abierto de bienes, recursos o fondos de las organizaciones. Los administradores pueden abusar de su posición, de sus facultades y de su autoridad, afectando negativamente a los titulares de la organización.

Si llevamos esta situación al fútbol peruano veremos que han existido clubes con administraciones deficientes, negligentes y –según se rumorea– casos de conflictos de interés o de situaciones más graves. Esto ha sucedido, porque los administradores –siendo asociados de los clubes– han privilegiado sus intereses particulares, dejando de lado el interés de las organizaciones y de los titulares. La situación descrita se ha exacerbado, porque –por otro lado– hemos titulares de los clubes (asociados) pasivos y permisivos ante esta situación.

Si queremos promover un mejor gobierno corporativo, en los clubes de fútbol y en las organizaciones en general, existen algunas medidas –de corto y de largo plazo– que se pueden establecer:

  1. Ética. Las reglas de ética, en cualquier profesión implican obligaciones hacia el sujeto o la entidad que servimos (obligaciones de confianza). Cuando estas reglas derivan de cuerpos organizados como colegios o asociaciones profesionales, el incumplimiento de las reglas éticas pueden conllevar sanciones contra un administrador.
  2. Obligaciones fiduciarias establecidas legalmente. Básicamente consisten en que el administrador debe ser diligente y leal. Estas reglas se parecen a las anteriores pero la diferencia esencial es que son reglas legales –emitidas por el Estado– cuya violación conlleva una serie de sanciones (administrativas o patrimoniales).
  3. Mayor participación o activismo de los titulares en la vida de la organización. Implica que los titulares de una organización deben intervenir en mayor medida en la vida, gobierno y decisiones de la organización, para no dejar todo en manos de los administradores.

El desarrollo e implementación de las medidas descritas corresponde a diversos sectores: a los titulares de organizaciones, a los administradores y al propio Estado. Si no lo tenemos presente, ya sabemos que podemos terminar como el fútbol peruano.

Lima, marzo de 2012.

*Imagen tomada de la galería de AJPS44.

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2 Responses to La crisis del fútbol. Crónica de un mal gobierno corporativo

  1. Edison Tabra says:

    Interesante el analisis del gobierno corporativo aplicado a los clubes de futbol. Aportando podria decir que la aplicacion mas completa del los principios del gobierno corporativo sería para las sociedades comerciales (sociedad anonima o sociedad de responsabilidad limitada). Aplicarlo a otras figuras juridicas resulta muy forzada a mi punto de vista pero si cabe una vez mas reiterar la necesidad de convertir los clubes en sociedad comerciales.

  2. Yamil Abugattas says:

    Lo apropiado es dejar que se manejen como cualquier empresa, si cometen errores deben pagarlo, sin intervención alguna del estado. En el estado actual de las cosas, si deben a la SUNAT el proceso a seguir es claro, embargar y liquidar los bienes de estas asociaciones hasta que hayan cumplido sus obligaciones. Eso ya está en manos de los acreedores.

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