Bestias frágiles aunque tenaces. ¿Qué abogados necesitamos?

Cecilia O’Neill de la Fuente. Jefa del Departamento Académico de Derecho de la Universidad del Pacífico

Bestias frágiles, aunque tenaces. No me refiero a los abogados que necesitamos, como podría usted concluir del título. El intelectual George Steiner acuñó esta frase para referirse a las universidades como instituciones que están sometidas a tensiones fundamentales: la necesidad de conciliar las a veces contradictorias demandas de forjar profesionales que atiendan las necesidades del mercado, de producir investigaciones científicas especializadas, y de formar profesionales cultos. La tensión es evidente pues cultura y erudición no son necesariamente compatibles, como tampoco lo son el pragmatismo con la ciencia.

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Retrasando la educación con normas

Por: Óscar Súmar, profesor e investigador a tiempo completo en la Facultad de Derecho de la UP

El Congresista Vicente Zeballos Salinas ha presentado un proyecto de ley para retrasar la autorización de entrada al mercado de nuevas universidades. Esta norma, según el congresista en mención, se justificaría porque ayudaría a “(…) mejorar la calidad de la oferta universitaria (…)”.

Sin embargo, como ya hemos repetido hasta el cansancio, regular tomando como base la calidad siempre es una mala idea. La calidad es subjetiva. Si uno dice “la calidad de A es baja” o “la calidad de B es alta” solo está diciendo su opinión, la misma que no es verificable bajo ningún criterio objetivo.

Lo que sí es objetivo y verificable es que a las personas con mayor acceso a la educación terciaria les va mejor que a los que no lo tienen. Estas personas, además, no solo ganan más dinero (recomendamos ver el estudio de Gustavo Yamada sobre retornos de la educación en el mercado peruano aquí), sino que tienen “ganancias” en otros aspectos de la vida, como mayor acceso a la cultura, a la actividad física o a las acciones filantrópicas. Y, aunque no es un punto zanjado en la literatura sobre el tema, tampoco es descabellado pensar que la educación es una causa del mayor crecimiento de algunos países (para una discusión sobre estos temas y literatura, recomendamos revisar: “The Rol of Higher Education in Economic Development”).

Esta norma es similar a otras como la moratoria de los transgénicos que -pretendiendo incrementar la calidad- no hacen más que volver más escasos recursos que -por sí mismos- ya son difíciles de conseguir en un país pobre, como son la comida y la educación.

Ahora, eso no quiere decir que la actitud frente a la educación deba de ser pasiva. Sin embargo, existen otros medios para alcanzar mejorar nuestros indicadores en puntos específicos, tales como la empleabilidad de los alumnos, el incremento de sueldos, el desarrollo de inventos patentables, empresas; e, investigaciones de primer nivel, que reciban financiamiento. Estos logros se podrían alcanzar -mas bien- con desregulación (que es otra manera de llamar a la competencia), la cual se vería reflejada -paradojicamente- en la creación de nuevas universidades y la mejoría de las ya existentes.

Incrementar el costo de abrir una universidad o mantener una ya existente, con este tipo de normas u otras como las acreditaciones obligatorias, no tiene -necesariamente- una conexión directa con la mejora de ningún indicador relevante. Prueba de esto es la actual propuesta de estándares de acreditación para las facultades de Derecho. La propuesta tiene a rededor de 100 indicadores, cuando las acreditadoras más prestigiosas del mundo tienen entre 0 a 20 indicadores.

El caso de la sanción a la Universidad de Lima: soluciones públicas para problemas privados

Por: Óscar Súmar A., profesor e investigador a tiempo completo en la Facultad de Derecho de la UP

El caso

El Indecopi ha resuelto un caso en el cual un alumno denuncia a la Universidad de Lima por lo que él considera un maltrato infligido por el profesor de un curso de Contabilidad, el cual “castigaba” a los alumnos que llegaban tarde a clases haciéndolos hacer cosas ridículas, como entrar al salón saltando en un pie o agarrados de las manos. Cabe destacar que el alumno estaba llevando el curso por tercera vez (con el mismo profesor) e hizo la denuncia luego de volver a jalarlo, alegando haber sufrido estrés que afectó su concentración, producto de los mencionados castigos.

¿Indecopi o TC? Importando la teoría de la eficacia horizontal

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Un poco de realidad (comentario al Proyecto de Ley que propone la obligación de destinar el 15% (25% luego de 10 años) del presupuesto de las universidades privadas a la investigación)

Por: Óscar Súmar, profesor de la Facultad de Derecho de la UP

La intención de este proyecto de ley (artículo 21 del proyecto 177-2011: disponible en la página web del Congreso) sería convertir a las universidades en “incubadoras de empresas”, significando que en las universidades –gracias a la investigación- se pueden crear nuevas tecnologías o conocimientos que ayuden a desarrollar nuevas empresas o volver más competitivas a las ya existentes. Eso está muy bien. De hecho, en EE.UU. la innovación es el motor del mercado, y la innovación se logra, prioritariamente, gracias a la investigación. Parte de esa investigación se desarrolla gracias al “ánimo bélico” Norteamericano, pero otra parte gracias a su sistema universitario. Tenemos, sin embargo, varias atingencias a este proyecto:

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Ingredientes que no deben faltar en el menú del próximo gobierno

Por: Marjorie Mellet, Abogada por la PUCP, M.A. en Gestión Portuaria y Transporte por la U. P. Comillas de Madrid, profesora de la Facultad de Derecho de la UP.

Entre los países del mundo, existe consenso en que es el desarrollo económico el que disminuye la pobreza. Cuanto más alto es el crecimiento económico, mayor es el impacto sobre la pobreza y el bienestar de la población. Así lo han demostrado países como Chile, Costa Rica en América Latina y varios países del Este de Asia liderados por China, donde los ingresos per cápita crecieron alrededor de 8,5 por ciento al año en promedio entre 1981 y 2000, y en el que en el mismo lapso la tasa de pobreza disminuyó de 63 por ciento a 16 por ciento.[1] Por su parte, Vietnam logró reducir la pobreza de 58 por ciento a 29 por ciento entre 1993 y 2002, periodo durante el cual creció alrededor de 6 por ciento cada año. [2]

El Perú viene creciendo a una tasa de 6.3 por ciento en promedio entre el 2004 y el 2010, y la pobreza, ha venido disminuyendo de 48,6 por ciento en el 2004 a 31,3 por ciento en el 2010. Esto significa que si el Perú sigue creciendo a una tasa parecida en los próximos 5 años (2011-2016), la pobreza se habrá reducido hasta un 23,5 por ciento aproximadamente.

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Unas de cal y otras de arena en la educación legal: acreditaciones obligatorias y filiales

Por: Óscar Súmar

Ayer se publicó una norma, el D.S. 016-2010-ED que convierte en obligatoria la acreditación de Facultades de Derecho en Perú. En este blog ya se armó una discusión sobre el tema, con interesantes posts de los profesores Yamada, Bullard y Pásara; entre otros. Nosotros también ya dejamos constancia de nuestra opinión sobre el tema: las acreditaciones no tienen ningún sustento más allá del beneficio a las facultades establecidas, no conseguirán su propósito y acarrearán grandes costos a la sociedad.

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El mercado y la regulación de la educación superior en el Perú

Por: Gustavo Yamada *

No cabe duda que una educación superior de calidad y pertinencia, que provea al país de profesionales y tecnólogos competitivos en todos los campos, es clave para sostener el proceso de desarrollo económico y social en el que estamos todos involucrados. Sin embargo, la educación superior en el Perú está conformada por universidades e institutos muy heterogéneos en cuanto a la calidad de la formación que imparten y en su vinculación con las necesidades de nuestras empresas y organizaciones sociales.

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La educación legal y los zarramplines

Por: Gustavo Rodríguez García*

Cuando era pequeño me gustaban los cuentos. Recuerdo que uno de los que me solían leer se llamaba “Los Zarramplines”. Hace poco recordé esa palabra y descubrí que la palabra aludía a una persona de poca habilidad. No cabe duda que entre los abogados hay muchos zarramplines. Sin duda, ha existido una proliferación indiscriminada de escuelas de derecho que orientan sus esfuerzos al crecimiento numérico pero no a la mejora en la calidad de la enseñanza. Y existen universidades que en su afán de crecer logísticamente, admiten el ingreso de cualquiera que esté dispuesto a pagar unos soles por la supuesta educación ofrecida.

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Sobre abogados, mercachifles y monopolios: educación legal y libre competencia

Por: Alfredo Bullard*

Mis coleguitas abogados merecen, lamentablemente, la fama que se han ganado. Pocas actividades económicas hacen tantos esfuerzos por crear barreras de acceso y privilegios que protejan su mercado y sus ingresos. Regímenes de colegiatura obligatoria, donde la entrada al mercado está regentada por los propios competidores (a través de colegios de abogados, así, como merecen escribirse, con minúsculas), sin ofrecer ningún beneficio adicional: no hay auténtico control ético, ni información útil, ni nada que ayude a los usuarios a escoger mejor o a saber qué es lo que se contrata cuando contratan un abogado. Además establecen en sus códigos de ética tarifas mínimas de honorarios, en un cartel cuyo desparpajo para violar las normas de libre competencia es sólo superado por su ineficacia. Tienen normas que prohíben la publicidad de servicios legales, para asegurar que los consumidores queden sumidos en la ignorancia sobre cuáles son sus opciones. Pocas actividades son tan representativas del mercantilismo, esa visión de valerse de la ley para parcelar el mercado en contra de los consumidores.

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Los románticos y la educación legal en el Perú: respuesta a Pásara

Por: Óscar Súmar A.

El investigador Luis Pásara atribuye el problema de la educación y práctica legales en el Perú a la desregulación y, como responsables de ésta, señala a los intelectuales libertarios que –créalo o no- existen en el Perú.

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