Indecopi y el dilema del prisionero

Por: Cecilia O´Neill de la Fuente, Jefa del Departamento de Derecho, Universidad del Pacífico

Cuentan que en la época de Stalin el director de una orquesta soviética viajaba por tren dirigiéndose a su siguiente presentación, y mientras leía las partituras de la melodía a ser presentada esa noche, dos oficiales de la KGB asumieron que lo que leía era un código secreto y lo arrestaron por espía. El director de orquesta replicó que se trataba de un concierto para violín de Tchaikovsky. En el segundo día de arresto le “recomendaron” que diga lo que estaba pasando porque habían capturado a su cómplice Tchaikovsky y que éste ya estaba “hablando”.

Esa anécdota, cierta o falsa, alude a lo que en Teoría de Juegos se llama “el dilema del prisionero”, que ayuda a predecir cómo se comportarían las personas en determinadas circunstancias y ayuda por tanto al legislador a implementar todo tipo de políticas públicas. Así, el “juego” consiste en que en una situación hipotética en la que hay dos prisioneros, incomunicados entre sí, involucrados en un delito, se ofrece a ambos, por separado, diversas posibilidades de sanción (desde ser liberados hasta pasar muchos años en prisión), dependiendo de cuál de los dos confiesa primero.

El dilema del prisionero permite entender por qué el legislador peruano ha creado un incentivo para evitar los efectos de las sanciones aplicables a conductas anticompetitivas a cambio de brindar información que coloque a la autoridad en mejor posición para identificarlas y sancionarlas.

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